Fiebre amarilla en Asia: una bomba de tiempo

Fiebre amarilla en Asia: una bomba de tiempo

24.8.2016
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[Este artículo ha sido escrito por Adelaida Sarukhan (ISGlobal) y Jose Muñoz (ISGlobal-Hospital Clínic)]

En marzo 2016 se confirmaron los primeros casos en la historia de fiebre amarilla en Asia

Mientras que durante la primera mitad del año el mundo entero centraba su atención en la epidemia de zika y los hasta entonces desconocidos efectos del virus sobre el desarrollo fetal, otra epidemia causada por un virus de la misma familia amenazaba con explotar. En marzo 2016 se confirmaron los primeros casos en la historia de fiebre amarilla en Asia. Todos los casos fueron importados a China desde Angola, donde un brote ha causado más de 3.800 casos y 360 muertes.

La buena noticia con la fiebre amarilla es que, a diferencia del ébola o el zika, hay vacuna. La mala noticia es que, por la manera en que ésta se produce, no hay suficientes dosis si estalla una epidemia a gran escala. Y de aquí la preocupación por una posible introducción del virus en Asia.

¿Por qué no ha habido fiebre amarilla en Asia?

La fiebre amarilla es endémica en regiones tropicales de África y de Sudamérica, donde llegó hace más de 3 siglos por el comercio de esclavos. En las grandes ciudades es transmitida por el mosquito Aedes aegypti (el mismo que transmite el zika) en un ciclo de transmisión urbano (es decir, que no depende de otros animales).

El escaso comercio de esclavos entre África y Asia en el pasado puede ayudar a explicar por qué el virus no se volvió endémico

Por qué la fiebre amarilla no ha aparecido en Asia, a pesar de la extensa presencia del mosquito, es un misterio. El escaso comercio de esclavos entre África y Asia en el pasado puede ayudar a explicar por qué el virus no se volvió endémico. Más recientemente, se ha propuesto que los mosquitos asiáticos son menos eficientes para transmitir el virus, que la infección de un mosquito por el virus del dengue excluye su infección por el de la fiebre amarilla, o que los anticuerpos contra dengue o encefalitis japonesa confieren protección cruzada contra la fiebre amarilla. Sin embargo, la evidencia a favor de dichas hipótesis es poca, y la presencia simultánea de fiebre amarilla y dengue en Angola y otras partes de África parece contradecirlas. La actual expansión del virus del Zika en Latino América también es una prueba de que un vector común y la exposición previa a otros virus no limitan la entrada de nuevos virus a zonas endémicas de dengue.

La fiebre amarilla tiene una tasa de mortalidad más elevada que otras enfermedades transmitidas por mosquito

Es probable que sea simplemente una cuestión de suerte: el número de personas enfermas que han llegado a Asia ha sido demasiado pequeño, y el mosquito aún no ha tenido ocasión de adquirir el virus. De hecho, la fiebre amarilla tiene una tasa de mortalidad más elevada que otras enfermedades transmitidas por mosquito (entre un 15 y un 20% de las personas desarrollan síntomas graves, potencialmente letales) y las personas infectadas en general se sienten mal y están menos dispuestas a subirse a un avión (el virus sólo dura unos 5 días en la sangre tras la aparición de los síntomas).

Ya se han observado situaciones similares con otros virus. Por ejemplo, el chikungunya no llegó a Latino América hasta 2013 pero causó un gran brote en Asia en 2004 como resultado de casos importados de Kenia.

La amenaza de una epidemia de fiebre amarilla en Asia

La introducción de un nuevo virus en una población sin inmunidad natural y no vacunada representa una amenaza de salud global

Actualmente hay dos mil millones de personas en Asia que viven en zonas infestadas con Aedes aegypti. La introducción de un nuevo virus en una población sin inmunidad natural y no vacunada representa una amenaza de salud global. Por fortuna, el vector es poco abundante en las zonas de China donde se evidenciaron los 11 casos importados (Beijing, Shanghái, Fujian), pero este no es el caso del sur de China, donde hay transmisión activa de dengue.

Los países asiáticos tendrán que establecer mecanismos estrictos de vigilancia, vacunación de viajeros, y control vectorial

Así, el riesgo de introducción de fiebre amarilla en Asia será máxima este verano por el aumento en la cantidad de mosquitos, la cantidad de trabajadores chinos que viajan diariamente hacia y desde Angola (donde el brote de fiebre amarilla parece estar bajo control pero aún persiste), y la escasez de vacunas como resultado de los brotes en Angola y la República Democrática del Congo (RDC), que amenazan con extenderse a otros países vecinos (la OMS inició hace unos días la mayor campaña de vacunación contra fiebre amarilla en la región).

Aunque hay vacuna contra fiebre amarilla, hay un problema de cantidad y de control

Los países asiáticos (en particular China) tendrán que establecer mecanismos estrictos de vigilancia, vacunación de viajeros, y control vectorial para evitar que el virus de la fiebre amarilla llegue y se expanda. Aunque hay vacuna contra fiebre amarilla, hay un problema de cantidad –la producción mundial no sería suficiente para cubrir un brote de fiebre amarilla en una gran urbe asiática– y de control –en Angola y la RDC ha habido venta de certificados falsos de vacunación.

La suerte no dura para siempre y la llegada de la fiebre amarilla a Asia es una bomba de tiempo. Como ha mostrado la epidemia de zika y chikungunya en Latino América, cuando la población no tiene inmunidad y las poblaciones de mosquitos vectores son abundantes, los brotes pueden adquirir una dimensión explosiva, difícil de controlar.

 

Adelaida Sarukhan es doctora en Imnunología y redactora científica en el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal).

Jose Muñoz es investigador de ISGlobal y jefe de la Sección de Medicina Tropical y Salud Internacional del Hospital Clínic de Barcelona.