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Portada de l'informe de polítiques 'El preu de la recalibració: les retallades de l'ajuda d'Alemanya i el cost humà de la seva retirada' on es mostra la Porta de Brandenburg de Berlín

El precio de la recalibración: los recortes en la ayuda de Alemania y el coste humano del retroceso

Claudia García-Vaz (1), Madiha Shekhani (1), Laura Agúndez (1), Clara Marín (1), Hugo Santa (2), Núria Botella (2), Davide Rasella (2) y Gonzalo Fanjul (1).*

Información sobre los autores

 

1- Departamento de Análisis de Políticas y Desarrollo, Área de Traslación e Impacto, Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal).

2- IMPACThealth: Grupo de Evaluación e Impacto en Salud Global, Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal).

 

 

*Todos los análisis y resultados originales han sido aportados por IMPACThealth: Grupo de Evaluación de Impacto en Salud Global, de ISGlobal.

**Publicado por ISGlobal con el valioso apoyo de Focus2030

 

Mayo de 2026

En 2025, Alemania se convirtió brevemente en el mayor proveedor mundial de Asistencia Oficial al Desarrollo (AOD) en términos absolutos, llenando el vacío de liderazgo creado por el desmantelamiento de la ayuda estadounidense. Sin embargo, en realidad el potencial de liderazgo de Alemania había comenzado a erosionarse ya en 2023.

 

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Entre 2022 y 2026, se prevé que la AOD alemana haya caído en casi un 37%, retrocediendo a niveles no vistos desde hace más de una década. La ayuda como porcentaje de la Renta Nacional Bruta ya ha descendido del 0,85% en 2022 al 0,67% en 2024 y se espera que caiga al 0,52% en 2026. El Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ, por sus siglas en alemán) ha visto su presupuesto reducido en casi un 30% desde 2022, mientras que la ayuda humanitaria se recortó en casi la mitad en 2025, en un momento de necesidad global sin precedentes.

Estas reducciones no son decisiones contables abstractas. Conllevan consecuencias humanas mensurables. Según los análisis realizados por el grupo IMPACThealth de ISGlobal, si la ayuda alemana continúa en su trayectoria actual, se estima que 2,9 millones de muertes dejarían de ser evitadas entre 2023 y 2030 —casi 361.000 al año— en comparación con un escenario en el que se hubieran mantenido los niveles de financiación de 2022. Recortes de tan solo 642 millones de euros a las principales instituciones multilaterales de salud —equivalente al 0,06% de los proyectos de presupuesto federal— podrían contribuir a más de 650.000 muertes evitables antes de 2029 y dejar a 2,8 millones de niños sin vacunar.

El retroceso de Alemania ha sido descrito como un ejercicio de «recalibración», pero este giro representa algo más que una consolidación fiscal. Señala una fractura en el consenso político que posicionaba al país como un ancla de estabilidad en el desarrollo global y la cooperación multilateral. La contradicción es flagrante: mientras el gasto en defensa se dispara, los instrumentos preventivos que reducen la inestabilidad a un coste mucho menor están siendo vaciados de contenido.

Este informe sostiene que las medidas recientes de Alemania arriesgan socavar tanto los avances en salud global como sus propios intereses estratégicos a largo plazo. Para salvaguardar su posición internacional y proteger a las poblaciones vulnerables, la integración de la ayuda como pilar estratégico de seguridad por parte de Alemania implica definir una hoja de ruta para recuperar el objetivo del 0,7% de la RNB. Es fundamental alinear las ambiciones multilaterales en materia de salud con compromisos financieros estables, ya que el mandato de «hacer más con menos» se convierte en una contradicción en sus propios términos a esta escala de desfinanciación.

1. La presencia histórica de Alemania en la cooperación al desarrollo

Tras el desmantelamiento de los programas, políticas y presupuesto de cooperación al desarrollo de los Estados Unidos a principios de 2025, Alemania emergió como el mayor proveedor mundial de Asistencia Oficial al Desarrollo (AOD) en términos absolutos. La posición del país como donante destacado se remonta a décadas atrás: su agenda de cooperación al desarrollo —centrada en la prevención de conflictos, la protección del clima y el medio ambiente, la salud global y la seguridad alimentaria— ha contado con el apoyo continuo de la política de consenso del país, que mantuvo el presupuesto de desarrollo en expansión incluso a través de grandes cambios globales.

Si bien Alemania ya ocupaba una posición relevante en el ecosistema del desarrollo, su presupuesto de ayuda se disparó a partir de 2014 por una combinación de crisis geopolíticas, cambios de política interna y un compromiso con los objetivos internacionales. En 2015, la guerra civil siria llevó a Alemania a recibir a más de un millón de solicitantes de asilo y migrantes en poco tiempo. Esto generó un debate social, pero también impulsó al gobierno federal a aumentar su presupuesto de ayuda con el objetivo de abordar las causas raíz del desplazamiento. Aunque los costes internos de los refugiados ascendieron al 27% de la AOD del país en 2016, impulsando parte del crecimiento presupuestario, este esfuerzo también ayudó aAlemania a alcanzar el objetivo del 0,7% de la Renta Nacional Bruta (RNB) destinado a la AOD recomendado por la ONU.1 También posicionó a Alemania como el segundo mayor donante tanto del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) como del Programa Mundial de Alimentos (PMA) en 2017.

Dentro de su diversa trayectoria de cooperación al desarrollo, Alemania también se ha consolidado como un actor central en la financiación climática internacional, situándose sistemáticamente entre los mayores proveedores bilaterales de financiación para el desarrollo relacionada con el clima. Sucesivos gobiernos federales se han comprometido a incrementar la financiación climática internacional hasta un referente de 6.000 millones de euros anuales, posicionando la financiación climática como una prioridad central de la política exterior y de desarrollo.2

La posición del país como donante destacado se remonta a décadas atrás: su agenda de cooperación al desarrollo —centrada en la prevención de conflictos, la protección del clima y el medio ambiente, la salud global y la seguridad alimentaria— ha contado con el apoyo continuo de la política de consenso del país, que mantuvo el presupuesto de desarrollo en expansión incluso a través de grandes cambios globales

En 2020, la importancia de la cooperación internacional se hizo más patente que nunca durante la pandemia de COVID-19. Esta experiencia impulsó al Ministerio Federal Alemán de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ, por sus siglas en alemán) a desarrollar e introducir la reforma «BMZ 2030»,3 orientada a hacer más estratégicos sus esfuerzos de cooperación. Esta reforma estableció el marco político que sitúa la cooperación al desarrollo como una piedra angular de la primera Estrategia de Seguridad Nacional de Alemania, tratando la solidaridad internacional y la seguridad nacional como «dos caras de la misma moneda» y afirmando que cada euro invertido en paz y estabilidad globales promueve directamente la seguridad. Otro acontecimiento de gran calado, la guerra en Ucrania, también impulsó el gasto alemán en asistencia. En 2022, la ayuda del país alcanzó una cifra récord de 0,85% de la RNB destinado al desarrollo, con casi 40.000 millones de dólares en desembolsos netos para ese año.

Este periodo consolidó la posición de Alemania como uno de los pocos grandes donantes que priorizaban sistemáticamente el desarrollo a gran escala, al tiempo que se producía un refuerzo de su compromiso con las iniciativas de salud global. El compromiso del país con el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria alcanzó un récord de 1.300 millones de euros para el periodo 2023-2025, tras un total de 1.470 millones de euros aportados en 2020-2022 (que incluían 465 millones de euros para la respuesta de emergencia al COVID-19).4 Esta trayectoria ha virado recientemente con una acusada caída del 23% en el compromiso de 1.000 millones de euros con la octava Reposición del Fondo (2026-2028), una señal preocupante por parte del cuarto mayor donante público del mismo. En términos de liderazgo, Alemania fue uno de los primeros donantes en anunciar su compromiso, lo que aportó el impulso tan necesario para la Reposición. Sin embargo, esto también actuó como un arma de doble filo, ya que la pronunciada reducción estableció un techo preocupantemente bajo para otros países, confirmando aún más el retroceso de la ayuda al desarrollo en favor de la consolidación fiscal interna.

2. La contradicción en el centro del retroceso alemán en la cooperación al desarrollo

Si bien el descenso en el apoyo económico al Fondo Mundial podría ser la señal más reciente del retroceso de Alemania como actor principal del desarrollo, el país ya había iniciado una marcada trayectoria descendente en 2023. La AOD total cayó de 37.900 millones de dólares en 2023 a 31.400 millones en 2024, un descenso de aproximadamente el 17% en tan solo un año, acompañado de una caída de la AOD como porcentaje de la RNB del 0,82 % al 0,67 %, justo por debajo del objetivo. Las proyecciones presupuestarias confirman que esta tendencia descendente continuará, en el contexto de la recesión económica sostenida que el país viene arrastrando desde 2022.

Según el proyecto de presupuesto de 2026, se espera que la AOD caiga aún más al 0,52% de la RNB, con el Secretario de Estado del Ministerio de Finanzas proyectando un descenso al 0,43% para 2029.5 Son niveles no vistos desde 2014, que borran efectivamente más de una década de progreso y dañan la posición estratégica que Alemania había ganado con tanto esfuerzo en el ecosistema del desarrollo. El presupuesto del BMZ también ha ido declinando de forma consistente. Actualmente en torno a los 10.000 millones de euros —casi un 30% menos que en 2022—, el presupuesto está proyectado para seguir cayendo hasta 2029, situándose así por debajo del 2% del presupuesto federal, el nivel más bajo en 15 años.6 Esta propuesta de presupuesto reducido fue publicada poco después de que Alemania reafirmara su compromiso con el objetivo del 0,7% en la 4ª Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo (FfD4) en julio de 2025, lo que hace el giro político especialmente llamativo y debilita la credibilidad de tales compromisos internacionales y plataformas multilaterales.

Según el proyecto de presupuesto de 2026, se espera que la AOD caiga aún más al 0,52% de la RNB, con el Secretario de Estado del Ministerio de Finanzas proyectando un descenso al 0,43% para 2029. Son niveles no vistos desde 2014, lo que borra efectivamente más de una década de progreso y daña la posición estratégica que Alemania había ganado con tanto esfuerzo en el ecosistema del desarrollo

Si bien el aumento de la AOD alemana —al igual que en otros países— estuvo impulsado por gastos excepcionales ligados a la afluencia sin precedentes de refugiados de Siria, la pandemia de COVID-19 y la guerra en Ucrania, consolidó el poder blando de Alemania y su credibilidad como pilar central de la cooperación al desarrollo. Por el contrario, aunque parte del descenso reciente puede atribuirse a una disminución de dichas necesidades, la escala, la velocidad y los discursos políticos que acompañan los recortes actuales sugieren un cambio político más profundo.

La trayectoria presupuestaria actual pone de manifiesto las tensiones entre las prioridades de desarrollo declaradas por Alemania, sus compromisos políticos y las correspondientes asignaciones fiscales. Si bien la Política de Reforma del Desarrollo de 2026 describe el desarrollo como un «pilar central» de la política de seguridad y paz de Alemania, áreas clave como la ayuda humanitaria y la financiación climática siguen siendo infradotadas.7 La ayuda humanitaria se recortó en casi un 50% en 2025, alcanzando su nivel más bajo en una década, sin ningún aumento previsto a pesar del compromiso de la Oficina Federal de Asuntos Exteriores en la Estrategia de Asistencia Humanitaria en el Exterior de 2024.8 Esto ocurre en un momento de necesidad e inseguridad humanitaria global sin precedentes, y a expensas de la reputación histórica de Alemania como uno de los mayores donantes humanitarios. Un patrón similar se observa en la financiación climática. Aunque Alemania ha sido durante mucho tiempo uno de los principales contribuyentes a la financiación climática internacional, el país probablemente no alcance el referente comprometido de 6.000 millones de euros anuales debido a los recortes presupuestarios.9 Con ello se debilitan tanto sus compromisos de justicia climática como su credibilidad en las negociaciones multilaterales antes de foros clave como la COP30, y en un momento en que la financiación climática es central para la equidad, la seguridad y la estabilidad mundiales.

Si bien los representantes del gobierno continúan enfatizando el nexo entre desarrollo y seguridad, la financiación de los instrumentos preventivos —esenciales para abordar las causas profundas de la inestabilidad, como la ayuda humanitaria y la financiación climática— está disminuyendo, mientras que el gasto en defensa se dispara. Entre 2024 y 2026, el presupuesto del BMZ está previsto que caiga en más de un 11%, mientras que el presupuesto de defensa aumentará en casi un 15%.10 Este incremento está respaldado por la adquisición de una deuda nueva sustancial de más de 180.000 millones de euros.11 Sin embargo, la evidencia muestra de forma consistente que la prevención es rentable: un análisis de ONE estima que cada dólar invertido en la prevención de conflictos puede ahorrar hasta 103 dólares en costes futuros de respuesta a las crisis.12 Redirigir recursos de la cooperación al desarrollo hacia el gasto militar conlleva el riesgo de resultar contraproducente.

Al mismo tiempo, la financiación parece concentrarse cada vez más en crisis percibidas como de dimensión directa para la seguridad europea, como Ucrania, mientras que el compromiso en partes de América Latina y Asia se está reduciendo.13 Esta recalibración refleja una interpretación más estrecha del interés estratégico y pasa por alto los riesgos de cómo la inestabilidad en regiones lejanas puede, en última instancia, afectar a la seguridad europea. Reducir las inversiones preventivas en determinados contextos frágiles puede generar a la larga costes más elevados —financieros y políticos— a través de una mayor inestabilidad, el desplazamiento y la politización de los conflictos.

Los representantes del gobierno reconocen el impacto de los recortes mientras intentan enmarcarlos como manejables dentro de un contexto estratégico más amplio. La Ministra de Desarrollo Reem Alabali-Radovan ha reconocido que los presupuestos reducidos son mucho menores de lo necesario, si bien ha subrayado que la política de desarrollo alemana «seguirá siendo efectiva» y que está todavía lejos de la escala de recortes vista en los Estados Unidos —enmarcando el cambio como una recalibración más que como una retirada.14 Mientras tanto, actores de la extrema derecha reclaman reducciones aún más drásticas. Sin embargo, figuras de la oposición y organizaciones humanitarias han criticado los recortes por ser de una escala sin precedentes, advirtiendo de que socavan el compromiso histórico de Alemania con la solidaridad internacional y arriesgan «militarizar» la política de desarrollo.15 Estas perspectivas contrapuestas subrayan la creciente preocupación de que las consecuencias de las reducciones no se limitarán a las partidas presupuestarias, sino que se dejarán sentir concretamente en los países socios y en las comunidades más vulnerables.

El nuevo plan de reforma de la política de desarrollo16 publicado por el Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo en enero de 2026 sirve como confirmación de lo que pretenden lograr con este cambio: efectividad y eficiencia. Con él, el gobierno pretende aumentar su enfoque en los países con menor financiación, especialmente los Países Menos Adelantados (PMA), donde la ayuda puede lograr los mayores impactos. La implementación basada en evidencia también está en el núcleo de esta nueva reforma, con el objetivo de priorizar las intervenciones de mayor impacto y suprimir las menos efectivas. Si bien ambas medidas son indudablemente el camino a seguir en términos generales, vale la pena cuestionar si serán suficientes para amortiguar el golpe de una desfinanciación tan pronunciada.

3. El coste humano: cuantificando los impactos sanitarios del déficit de financiación

Los efectos de estas reducciones han comenzado a repercutir en todo el ecosistema de la cooperación al desarrollo, y especialmente en las comunidades y vidas que antes contaban con el apoyo de la ayuda alemana. En el ámbito humanitario, el recorte de casi el 50% entre 2024 y 2025 podría dejar a unos cuatro millones de personas en todo el mundo sin acceso a asistencia alimentaria, junto con un acceso reducido al agua potable en entornos frágiles y afectados por crisis.

Se espera que las reducciones de Alemania en la financiación de las principales instituciones multilaterales de salud generen consecuencias desproporcionadamente graves en relación con el limitado ahorro fiscal conseguido. Según el análisis de ONE, los recortes acumulados de aproximadamente 642 millones de euros al Fondo Mundial, GPEI, AIF y UNFPA representan tan solo el 0,06% de los proyectos de presupuesto federal para 2025 y 2026, pero podrían contribuir a más de 650.000 muertes evitables antes de 2029, dejar a 2,8 millones de niños sin vacunar y poner en riesgo decenas de miles de vidas más. Más allá del coste humano, la erosión del acceso a la atención sanitaria básica también implica la pérdida de miles de millones de euros en posibles retornos económicos, lo que subraya los costes estratégicos y económicos del repliegue fiscal a corto plazo.

En el ámbito humanitario, el recorte de casi el 50 % entre 2024 y 2025 podría dejar a unos 4 millones de personas en todo el mundo sin acceso a asistencia alimentaria, junto con un acceso reducido al agua potable en entornos frágiles y afectados por crisis

En conjunto, la perspectiva de que la AOD alemana caiga por debajo del 0,5% de la RNB dibuja un panorama sombrío para el futuro, y el impacto se dejará sentir en muchos países. Para comprender mejor este coste, el grupo de investigación IMPACThealth de ISGlobal ha realizado un análisis basado en las vidas potencialmente salvadas entre 2023 —el año en que se inició el declive de la ayuda al desarrollo alemana— y 2030 en 128 países de ingresos bajos y medios (LMICs, por sus siglas en inglés) que han recibido AOD alemana, y en cómo las reducciones de la ayuda afectarían a esta cifra.

Aún no se ha publicado evidencia empírica sobre el impacto específico de la ayuda alemana en la mortalidad. Por ello, este estudio se apoyó en estimaciones de impacto obtenidas a partir de un estudio previo17 que analizaba el efecto de diferentes niveles de financiación per cápita de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) en los LMIC. Si bien la ayuda alemana y la estadounidense difieren en escala, composición sectorial y canales, el papel protagonista de Alemania como pilar de la cooperación al desarrollo hace viable esta comparación. Las razones de tasas estimadas a partir de los recortes de USAID se utilizan aquí como una aproximación pragmática, aunque imperfecta, para estimar el impacto potencial de los cambios en la financiación de la AOD alemana sobre las tasas de mortalidad en los países receptores. A fin de hacer las estimaciones más representativas de la realidad, y mientras que el estudio sobre USAID tuvo únicamente en cuenta los fondos canalizados a través de la agencia, para las estimaciones alemanas se consideraron las contribuciones multilaterales basadas en la financiación por país imputada por ONE Campaign, dada la presencia y los esfuerzos multilaterales de Alemania. Si bien no es posible extraer causalidad de este análisis, trabajar bajo el supuesto de que la ayuda alemana y la estadounidense pueden ser igualmente eficaces resulta útil para mostrar cómo los cambios en la AOD per cápita podrían impactar potencialmente en las tasas de mortalidad. Reconociendo que la asignación sectorial específica es relevante para evaluar los efectos de la AOD sobre la salud, nos hemos centrado en los desembolsos globales de AOD y hemos asumido un efecto directo sobre la mortalidad. Para este análisis, se utilizó 2022 como año de referencia, ya que fue el año en que Alemania alcanzó el histórico 0,85% de la RNB destinado al desarrollo, invirtiendo más de 40.000 millones de dólares, para iniciar su trayectoria descendente al año siguiente.

Según las estimaciones de los analistas de SEEK Development —consultadas en el momento del análisis en diciembre de 2025; las cifras actuales podrían diferir al ser proyecciones dinámicas—, la AOD alemana se recortó en 1.000 millones de dólares en 2023. Si bien no es una cifra despreciable, especialmente contextualizada entre los déficits de financiación de otros donantes y dado el potencial impacto de esta suma sobre el ecosistema del desarrollo, representó solo un recorte del 2,6% del gasto alemán en desarrollo (de 40.200 a 39.200 millones de dólares). Lamentablemente, 2024 vio cómo caía aún más un 16%, perdiéndose en el proceso 6.300 millones de dólares y situándose por debajo del objetivo del 0,7% de la RNB. Los recortes no se detuvieron ahí, ya que 5.800 millones de dólares adicionales fueron eliminados en 2025. Aunque se proyecta que los descensos futuros ocurran a un ritmo más lento, los recortes acumulados sumarán casi un 37% entre 2022 y 2026. Si bien el Secretario de Estado del Ministerio de Finanzas alemán ha declarado la intención de recortar hasta el 0,43% de la RNB destinado al desarrollo para 2029 —una pérdida adicional de aproximadamente 3.000 millones de dólares en comparación con el gasto previsto para 2026—, en este estudio optamos por asumir financiación constante a partir de 2027, ya que esto podría estar sujeto a cambios.

Para este análisis de escenarios, partimos del supuesto de que la ayuda alemana es tan efectiva como la estadounidense y, por tanto, las modificaciones en los flujos de financiación de la AOD alemana impactarían en la mortalidad de manera similar. Utilizando los análisis de impacto de USAID como referencia, calculamos las vidas esperadas salvadas entre 2023 y 2030 para cada país receptor bajo la reducción porcentual notificada en los flujos de ayuda alemana.18 A continuación, comparamos estas cifras con un escenario en el que los flujos de ayuda se hubieran mantenido constantes desde 2022.

Bajo esta hipótesis de efectividad similar entre la ayuda alemana y la estadounidense, se habrían evitado 9.384.027 muertes en 128 países entre 2023 y 2030 en el escenario de reducción importante de la AOD. Sin embargo, si los flujos de ayuda se hubieran mantenido en los niveles de 2022, podrían haberse evitado 2.891.570 muertes adicionales a lo largo de este período de ocho años. Dado que todas las estimaciones están sujetas a un grado inherente de incertidumbre, los correspondientes intervalos de confianza del 95%19 se presentan en el Anexo 1.

Si bien estos resultados deben interpretarse con cautela, sí aportan una comprensión de las implicaciones de la «recalibración» presupuestaria de Alemania. De manera crucial, ponen de manifiesto las brechas crecientes entre los compromisos globales declarados de Berlín, su compromiso fiscal real y los efectos concretos en los países implementadores. La ayuda alemana tenía el potencial de evitar más de 1,5 millones de muertes al año hasta 2030, si el país hubiera mantenido su liderazgo sosteniendo el hito del 0,85% de la RNB. Una tendencia persistente de desfinanciación podría mermar este potencial, dejando de evitar más de 361.000 muertes cada año y casi 2,9 millones a lo largo del período de ocho años.

4. Conclusiones y recomendaciones: vías para el consenso político en la financiación de la ayuda bajo restricciones fiscales

La actual erosión de la AOD alemana representa algo más que un cambio presupuestario; es una fractura en el consenso político que estableció a Alemania como un «ancla de estabilidad» en el desarrollo global y el multilateralismo. La constante tensión entre las intenciones expresadas y los compromisos monetarios reales está empezando a erosionar la credibilidad del país. La actual Ministra de Desarrollo ha intentado sistemáticamente distanciar los cambios presupuestarios de Alemania de los de los Estados Unidos, declarando que están «muy lejos de las condiciones estadounidenses —y así debe ser». Mientras tanto, el Congreso estadounidense sigue oponiéndose a los recortes, mientras que en Alemania hay actualmente una oposición política limitada a esta trayectoria. Con algunos calificando los argumentos contra los recortes como «alarmistas» y otros abogando por una desfinanciación aún más profunda, las ONG y los actores de la salud global tienen por delante una lucha difícil. Al mismo tiempo, si bien el apoyo público a la cooperación al desarrollo en Alemania ha disminuido en los últimos años (pasando del 68% en enero de 2020 al 54% en enero de 2025),20 la mayoría de la población sigue pensando que el país debería mantener o incrementar su presupuesto de ayuda. Descuidar la reducción de la pobreza y la salud global no debería ser una opción viable desde el punto de vista electoral.

La más reciente reforma de la política de desarrollo alemana podría haber sentado una buena base para avanzar en torno a los principios de eficacia y eficiencia. Sin embargo, a esta escala de reducción, el mandato de «hacer más con menos» corre el riesgo de volverse matemáticamente imposible

La más reciente reforma de la política de desarrollo alemana podría haber sentado una buena base para avanzar en torno a los principios de eficacia y eficiencia. Sin embargo, a esta escala de reducción, el mandato de «hacer más con menos» corre el riesgo de volverse matemáticamente imposible. Los argumentos presentados en este documento ofrecen una comprensión del impacto proyectado de los déficits de financiación actuales. Con el fin de salvaguardar la posición internacional de Alemania y proteger los avances críticos en salud global, formulamos las siguientes recomendaciones de política:

  • Mantener el compromiso del 0,7% de la RNB para la AOD. La adhesión histórica de Alemania al objetivo del 0,7% recomendado por la ONU ha sido la piedra angular de su influencia diplomática y su fiabilidad. Un aumento anual gradual pero vinculante —protegido de los ajustes fiscales puntuales— restablecería la previsibilidad, protegería la credibilidad diplomática de Alemania y permitiría la planificación plurianual en los países socios y en las instituciones multilaterales.
  • Blindar la ayuda humanitaria y la salud global como instrumentos fundamentales de seguridad. Establecer un suelo presupuestario mínimo o una salvaguarda legal podría servir para mitigar el impacto de la volatilidad fiscal sobre la asistencia humanitaria y la financiación de la salud global. En un momento de necesidad global sin precedentes, reducir los instrumentos preventivos y estabilizadores mientras se aumenta el gasto en defensa debilita la propia arquitectura de seguridad de Alemania. El desarrollo y la defensa deben entenderse como pilares complementarios, y no competitivos, de la estabilidad.
  • Alinear la ambición multilateral con los compromisos financieros. La reforma del desarrollo actual establece que las actividades del BMZ en el sector sanitario se implementarán principalmente a través de la cooperación multilateral. El giro estratégico hacia el multilateralismo solo es creíble si está respaldado por una financiación estable y sostenida para las principales instituciones de salud global. Las reducciones presupuestarias actuales al Fondo Mundial y a Gavi crean una brecha que socava la propia arquitectura que Alemania afirma priorizar. Mantener el liderazgo en estas plataformas requiere alinear el compromiso multilateral con compromisos plurianuales y predecibles para respaldar la capacidad operativa de estas organizaciones.
  • Garantizar que la eficiencia no se convierta en pretexto para la desfinanciación estructural. La reforma del desarrollo de 2026 subraya acertadamente la efectividad y el enfoque estratégico, en particular en los Países Menos Adelantados, donde la financiación es más crítica. Sin embargo, las ganancias de eficiencia no pueden compensar reducciones tan pronunciadas en volumen. El gobierno federal debería definir umbrales operativos mínimos para los sectores prioritarios —salud, clima, respuesta humanitaria— para garantizar que la reforma refuerce el impacto en lugar de legitimar el repliegue.
  • Reconstruir el consenso transversal sobre el desarrollo como pilar de la solidaridad global y la seguridad nacional. El liderazgo de Alemania en la cooperación al desarrollo se sustenta en la comprensión de que la responsabilidad moral y los intereses estratégicos son inseparables. La fortaleza de este enfoque radicaba en el tipo de amplio consenso político que ha caracterizado la política nacional hasta hoy. Un proceso parlamentario de revisión estructurado —que involucre a la sociedad civil, las instituciones académicas y los socios implementadores— debería reevaluar el papel estratégico de la política de desarrollo dentro de la Estrategia de Seguridad Nacional de Alemania, garantizar una mejor comunicación a la sociedad de los avances históricos logrados gracias al desarrollo y honrar el compromiso histórico del país con la solidaridad global.
  • Institucionalizar la rendición de cuentas mediante informes anuales de impacto: para reconectar el apoyo público con las decisiones políticas, el gobierno federal debería publicar un balance anual que cuantifique los resultados obtenidos, el impacto potencial y los retornos económicos generados por la AOD alemana. Hacer visible el impacto fortalecería la legitimidad democrática y contrarrestaría los discursos que enmarcan la cooperación al desarrollo como una caridad discrecional en lugar de una inversión estratégica.

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Anexo 1. Resumen metodológico. Análisis del impacto de la reducción de la Asistencia Oficial al Desarrollo de Alemania en la mortalidad por todas las causas en Países de Ingresos Bajos y Medios, 2023-2030

Métodos

Se analizaron datos de los países de ingresos bajos y medios (LMICs, por sus siglas en inglés) que reciben financiación de la Asistencia Oficial al Desarrollo (AOD) alemana, aplicando estimaciones de la Fracción Prevenible en la Población (FPP) y las reducciones notificadas de la AOD.

Se seleccionó 2022 como año de referencia del análisis, ya que correspondió al pico de los niveles de financiación y fue previo al inicio de las posteriores reducciones de financiación. Para garantizar la coherencia entre las fuentes de datos, también se utilizaron los datos de mortalidad y población de 2022; esta elección estuvo respaldada por la comparabilidad de las estimaciones del año disponible más reciente (2023).

Los datos de mortalidad y población se obtuvieron del Estudio de la Carga Mundial de Enfermedades (GBD-IHME). Los datos sobre la Asistencia Oficial al Desarrollo de Alemania se obtuvieron del Sistema de Notificación de los Países Acreedores del Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE (OCDE-CRS), consultado a través de ONE Data. Se tuvieron en cuenta los Flujos Brutos Totales de AOD, incorporando contribuciones bilaterales y multilaterales, estas últimas mediante imputación. Las imputaciones multilaterales de ONE Data se basan en el Sistema de Notificación de los Países Acreedores de la OCDE y en el Uso Total de los Proveedores del Sistema Multilateral. La reducción de la financiación para el período 2023-2026 se calculó según las proyecciones de Donor Tracker de SEEK Development y se mantuvo constante desde 2027 hasta 2030, equivalente a la última reducción esperada notificada. Se incluyeron 128 países receptores en el análisis (véase la Tabla Suplementaria).

Dadas las limitaciones de tiempo y la ventana de política que orienta este trabajo, nuestra estrategia analítica siguió el enfoque global de FPP descrito en estudios anteriores, que se ha utilizado para estimar el impacto sobre la mortalidad de los cambios en la exposición de la población cuando los riesgos relativos o las razones de tasas no están disponibles directamente.21 Adoptamos este enfoque utilizando las razones de tasas publicadas en un estudio previo de nuestro grupo, que estimó las reducciones en la mortalidad por todas las causas asociadas con distintos niveles de financiación per cápita de USAID.22 Dicho estudio reportó cuatro categorías de exposición: Línea de base (inferior a 1,96 USD), Baja (1,96-3,96 USD), Intermedia (3,96-7,06 USD) y Alta (superior a 7,06 USD). En ese estudio se derivó empíricamente una razón de tasas para cada categoría. Utilizando estos mismos umbrales, calculamos la financiación de AOD alemana per cápita para cada país y asignamos la razón de tasas correspondiente del estudio sobre USAID. La AOD per cápita se calculó, como en estudios anteriores, dividiendo el importe total desembolsado (numerador, en términos monetarios) entre la población total (denominador) para cada uno de los 128 países.

Aunque la estructura y composición sectorial de la AOD alemana difieren de las de USAID, ambas operan como grandes donantes de asistencia al desarrollo. Sobre esta base, las razones de tasas estimadas para USAID pueden servir como una aproximación pragmática, aunque imperfecta, al posible impacto sobre la mortalidad de los cambios en la AOD alemana, reconociendo al mismo tiempo que las diferencias entre donantes pueden introducir cierto grado de imprecisión.

Para el cálculo de la FPP y las muertes evitadas esperadas, implementamos un enfoque de reconstrucción contrafactual, tratando cada país como una unidad observacional individual. Los países fueron clasificados en las cuatro categorías de financiación de USAID. Estimamos las muertes contrafactuales y las muertes evitadas, asumiendo que el contrafactual era una situación sin exposición al nivel correspondiente de financiación de la AOD, en este caso, el nivel de línea de base. Se calculó una FPP global como la razón entre la suma de muertes evitadas y la suma de muertes observadas en todos los países. La incertidumbre se cuantificó mediante 1.000 simulaciones de Monte Carlo, extrayendo las razones de tasas de sus rangos de incertidumbre publicados y recalculando las muertes evitadas y la FPP en cada iteración. Las muertes evitadas medias esperadas y los intervalos de incertidumbre para el período 2023-2030 se utilizan para la notificación de resultados. Los intervalos de incertidumbre se definieron por los percentiles 2,5 y 97,5 de las estimaciones simuladas.

Para evaluar el impacto de las reducciones de financiación, comparamos cada escenario con un caso de referencia en el que los niveles de financiación de 2022 se mantuvieron en todos los años posteriores. Bajo este supuesto, las muertes evitadas se mantuvieron constantes en los niveles de 2022. Se calculó la diferencia en el total de muertes evitadas durante el período de estudio entre los escenarios de referencia y de financiación reducida, siendo la diferencia media derivada de las simulaciones de Monte Carlo.

Tabla 1. Muertes evitadas esperadas y límites de incertidumbre del 95 % siguiendo un enfoque de reconstrucción contrafactual.

Muertes evitadas asumiendo financiación al nivel máximo de AOD (2022) Media de muertes evitadas esperadas bajo la desfinanciación notificada 2023-2030* Límite inferior de incertidumbre* Límite superior de incertidumbre* Diferencia media en muertes evitadas esperadas respecto al año de referencia*
12 195 720 9 384 027 5 220 189 13 577 607 2 891 570

*Los resultados notificados se obtienen a partir de simulaciones de Monte Carlo

Limitaciones

Nuestros análisis presentan varias limitaciones. En primer lugar, asumimos estructuras de muertes y de población constantes para todos los años evaluados; además, utilizamos las mismas cifras de mortalidad y población de 2022. Este supuesto ignora el cambio demográfico y las transiciones epidemiológicas, que pueden influir en la mortalidad de forma independiente de los niveles de financiación. No obstante, las cifras de mortalidad y población para 2023 (el último año disponible en el GBD) eran comparables a las de 2022 y, dado el corto período evaluado, las estimaciones podrían no variar de forma sustancial. Análisis adicionales que consideren los cambios en la mortalidad y la estructura poblacional están garantizados para proporcionar estimaciones más precisas.

En segundo lugar, asumimos que los niveles de financiación se mantuvieron igualmente distribuidos para cada país receptor en los años posteriores a 2022, lo que ignora los cambios internos específicos en la financiación comprometida durante el período evaluado. En el caso de la financiación multilateral, las asignaciones se estimaron mediante imputaciones basadas en el desembolso supuesto de los organismos multilaterales y, por tanto, pueden no reflejar con precisión la financiación efectivamente recibida por los países receptores. Del mismo modo, es posible que parte de la financiación bilateral y multilateral no haya sido especificada o contabilizada en los datos obtenidos para los países evaluados. No obstante, nuestro análisis ofrece una instantánea de la situación previa a la implementación de las reducciones y puede seguir siendo relevante para informar las decisiones de política.

En tercer lugar, asumimos una exposición uniforme a la financiación de la AOD dentro de cada país, tratando a toda la población nacional como beneficiaria de la categoría de financiación asignada. Esto ignora la variación intranacional en el alcance de los programas financiados externamente y puede enmascarar la asociación estimada. También asumimos que la AOD total tiene un impacto directo sobre la mortalidad, sin evaluar el impacto de asignaciones sectoriales específicas. Del mismo modo, es posible que no podamos disociar el efecto de la financiación de otros grandes donantes de la AOD hacia los mismos países receptores, lo que puede influir en las estimaciones de mortalidad.

En cuarto lugar, a partir de 2027 asumimos un escenario de financiación constante en lugar de una previsión. Desarrollar estudios con modelos de pronóstico sólidos que incorporen diversos escenarios de financiación y proyecciones de mortalidad está garantizado para producir estimaciones más precisas.

Por último, nos basamos en las razones de tasas derivadas del estudio más reciente y con mayor cobertura de países revisado por pares que cuantifica el impacto sobre la mortalidad de la financiación de USAID en los países analizados. Dado que la AOD de Alemania y otros grandes donantes difiere en estructura, mecanismos de asignación y composición sectorial, las razones de tasas verdaderas asociadas con la financiación alemana pueden ser distintas, y las estimaciones basadas en USAID podrían no reflejar el efecto real de la AOD alemana. No obstante, la coherencia de los resultados en estudios previos que examinan los efectos sanitarios de la asistencia al desarrollo sugiere que la dirección de la asociación es robusta, y las estimaciones de USAID del artículo científico citado siguen siendo una aproximación sólida a las posibles consecuencias de las reducciones de la AOD alemana en el momento en que se desarrollaron estos análisis. Análisis adicionales que utilicen modelos y estimaciones específicos de Alemania y que disocien los efectos de otros grandes donantes son necesarios para comprender mejor el impacto de la AOD sobre la mortalidad en los LMIC.

Tabla suplementaria. Lista de países receptores incluidos en el análisis.

Afganistán Ecuador Libia Sudán
Angola Egipto Santa Lucía Senegal
Albania Eritrea Sri Lanka Islas Salomón
Argelia Etiopía Lesoto Sierra Leona
Argentina Fiyi Marruecos El Salvador
Armenia Estados Federados de Micronesia Moldavia Serbia
Azerbaiyán Gabón Madagascar Sudán del Sur
Burundi Georgia Maldivas Surinam
Benín Ghana México Esuatini
Burkina Faso Guinea Islas Marshall Siria
Bangladesh Gambia Macedonia del Norte Chad
Bosnia y Herzegovina Guinea-Bisáu Mali Togo
Bielorrusia Guinea Ecuatorial Myanmar Tailandia
Belice Granada Montenegro Tayikistán
Bolivia Guatemala Mongolia Turkmenistán
Brasil Guyana Mozambique Timor Oriental
Bután Honduras Mauritania Tonga
Botsuana Haití Mauricio Túnez
República Centroafricana Indonesia Malaui Turquía
China India Malasia Tanzania
Costa de Marfil Irán Namibia Uganda
Camerún Irak Níger Ucrania
República Democrática del Congo Jamaica Nigeria Uzbekistán
Congo Jordania Nicaragua San Vicente y las Granadinas
Colombia Kazajistán Nepal Venezuela
Comoras Kenia Pakistán Vietnam
Cabo Verde Kirguistán Panamá Vanuatu
Costa Rica Camboya Perú Samoa
Cuba Kiribati Filipinas Yemen
Yibuti Laos Papúa Nueva Guinea Sudáfrica
Dominica Líbano Paraguay Zambia
República Dominicana Liberia Ruanda Zimbabue

*Se excluyeron los países que no recibieron ayuda bilateral en el año de referencia, incluso asumiendo que una pequeña cantidad provendría del sistema multilateral. Como la mayoría de estos países correspondían a islas o países con pequeñas poblaciones, su contribución al total de muertes era insignificante.

Referencias

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18. Este análisis se basa en la Fracción Prevenible en la Población (FPP): la proporción de casos de una enfermedad o evento adverso en una población que podría evitarse si se eliminara un factor de riesgo específico o se implementara una intervención eficaz.

19. Un intervalo de confianza (IC) del 95 % es un rango de valores, calculado a partir de datos muestrales, que probablemente contiene el parámetro poblacional verdadero el 95 % de las veces. Refleja la incertidumbre inherente al uso de una muestra para estimar un valor poblacional, aportando una medida de precisión en torno a la estimación.

20. Oh S. DEL Dashboard — Germany June 2025. Londres: Development Engagement Lab; 2025 Jun. Disponible en: https://developmentengagementlab.org/wp-content/uploads/2025/06/Germany-Dashboard-June-2025.pdf

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