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Traslación e Impacto

De la evidencia científica a la decisión política: cómo actuar mejor y más rápido durante las emergencias sanitarias

Documento de análisis de ISGlobal

30.01.2026

Este policy brief aborda la necesidad urgente de institucionalizar mecanismos permanentes de intermediación entre la evidencia científica y la toma de decisiones políticas en las comunidades autónomas españolas ante emergencias sanitarias. Aunque España creó en 2024 la Oficina Nacional de Asesoramiento Científico (ONAC), las comunidades autónomas, que gestionan competencias clave como sanidad y protección civil, carecen de estructuras equivalentes que duren en el tiempo. Todo ello ante un contexto de alta probabilidad de nuevas pandemias (casi 50% de que ocurra una con al menos un millón de muertes en los próximos diez años, según The Lancet) y tras las lecciones aprendidas durante la COVID-19, cuando la ausencia de canales estables provocó respuestas fragmentadas y subóptimas, especialmente en regiones como Cataluña, una de las más afectadas de Europa.

Resumen ejecutivo

La pandemia de COVID-19 demostró que la capacidad de trasladar rápidamente la evidencia científica a las decisiones políticas puede salvar miles de vidas. Sin embargo, la ausencia de estructuras permanentes de intermediación del conocimiento (knowledge brokers) entre la comunidad científica y los decisores políticos provocó respuestas lentas, fragmentadas y poco coordinadas en muchas regiones de España. Este policy brief, elaborado por la Plataforma P3R3 de ISGlobal, con el apoyo de la Fundación "la Caixa", propone un cambio sistémico: la creación de oficinas regionales de asesoramiento científico en las comunidades autónomas, inspiradas en modelos internacionales exitosos.

El documento analiza experiencias de países como Reino Unido (con su Scientific Advisory Group for Emergencies, SAGE), Alemania, Canadá y Nueva Zelanda, que demostraron durante la COVID-19 y otras crisis la eficacia de contar con mecanismos formales de diálogo ciencia-política. Estos sistemas no solo mejoraron la respuesta inmediata, sino también la recuperación posterior y la preparación para futuras amenazas. En España, aunque la ONAC representa un avance importante a nivel nacional, la descentralización de competencias sanitarias exige replicar estos mecanismos en las autonomías.

El análisis identifica a Cataluña como caso de estudio prioritario. El Comité Científico Asesor de la COVID-19 en Cataluña señaló en 2022 que la región fue una de las más afectadas de Europa, con elevado exceso de mortalidad, debido en parte a la inexistencia de espacios formales de asesoramiento científico-técnico al inicio de la pandemia. Aunque se crearon órganos ad hoc como el Comité Técnico del PROCICAT o el Grupo Colaborativo Multidisciplinar, estos mecanismos fueron improvisados y no se mantuvieron activos tras la emergencia.

La propuesta central del documento es clara: establecer puntos focales u oficinas de asesoramiento científico en cada comunidad autónoma, con mandato explícito, recursos adecuados y metodologías rigurosas como el enfoque GRADE para sintetizar evidencia. Estas estructuras no deben duplicar esfuerzos, sino complementarse con la ONAC y con plataformas intersectoriales como la plataforma P3R3, que actúan como espacios de síntesis y traducción del conocimiento. El objetivo es garantizar que, cuando llegue la próxima crisis, los canales de confianza, las relaciones y los protocolos ya estén establecidos, evitando la improvisación que costó vidas durante la pandemia.

El documento enfatiza que construir estas capacidades no requiere estructuras complejas ni inversiones masivas. Muchas veces basta con designar y empoderar a profesionales bien posicionados dentro de las administraciones, con formación y mandato para actuar como nexo con redes científicas. La clave está en actuar ahora, "en tiempos de paz", antes de que la urgencia vuelva a obligar a tomar decisiones sin la mejor información disponible.

Puntos clave

  • Las comunidades autónomas carecen de estructuras continuas para trasladar evidencia científica a decisiones políticas, a pesar de gestionar competencias clave como sanidad durante emergencias.
  • La COVID-19 demostró que la ausencia de intermediarios del conocimiento provoca respuestas fragmentadas, pérdida de confianza y resultados subóptimos que cuestan vidas.
  • Modelos internacionales exitosos demuestran que los mecanismos formales de asesoramiento científico funcionan tanto en crisis como en recuperación.
  • Cataluña, una de las regiones europeas más afectadas por la pandemia, es el caso de estudio que evidencia la urgencia de institucionalizar estos canales en España.
  • La propuesta es crear oficinas regionales de asesoramiento científico con mandato claro y estructurado, metodologías rigurosas y complementariedad con la ONAC nacional y plataformas como P3R3.
  • El momento de actuar es ahora: construir confianza, relaciones y protocolos "en tiempos de paz" para estar preparados cuando llegue la próxima emergencia sanitaria.

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