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Ayudar a las personas a conectar con la naturaleza y con la comunidad reduce la soledad

Un ensayo realizado en Barcelona muestra que la prescripción social basada en la naturaleza mediante facilitadores fue más eficaz entre las personas con mayor soledad y peor bienestar emocional

20.08.2026
Grupo de personas caminando por un sendero del bosque.
Foto: Canva

La prescripción social basada en la naturaleza puede ayudar a reducir la soledad entre personas adultas que viven en zonas urbanas socioeconómicamente vulnerables, según un ensayo realizado en Barcelona por el consorcio europeo RECETAS. La soledad disminuyó entre todas las personas participantes que recibieron uno de los dos modelos de prescripción, pero las actividades en grupo con el apoyo de facilitadores resultaron más eficaces entre quienes presentaban mayor soledad y peor bienestar emocional al inicio. El estudio, liderado por ISGlobal, centro impulsado por la Fundación ”la Caixa”, y publicado en The Lancet Regional Health – Europe, indica que el apoyo puede adaptarse a las necesidades de cada persona.

La soledad se reconoce cada vez más como un importante problema de salud pública, con consecuencias tanto para la salud física como para la mental. En España, alrededor del 20 % de la población declara experimentar soledad, mientras que en Barcelona se estima que afecta a unas 100.000 personas.

La prescripción social busca abordar las necesidades sociales y emocionales conectando a las personas con recursos y actividades disponibles en sus comunidades. La prescripción social basada en la naturaleza (PSBN) incorpora a este enfoque el contacto con la naturaleza, por ejemplo mediante actividades en parques, jardines u otros espacios naturales.

El proyecto RECETAS, financiado por la UE, puso a prueba Friends in Nature (FiN), una intervención que combina el contacto con la naturaleza con el apoyo entre iguales y actividades grupales facilitadas. “FiN combina distintas estrategias: crea grupos con apoyo entre iguales, ofrece oportunidades de socialización reforzadas por experiencias en la naturaleza y contribuye a desarrollar habilidades sociales”, explica Laura Coll-Planas, primera autora del estudio y actual investigadora de la Universidad de Vic.

Dos modelos para reconectar con la naturaleza y con otras personas

El ensayo reclutó a 320 personas adultas de 18 años o más que experimentaban soledad en 12 barrios socioeconómicamente vulnerables del área metropolitana de Barcelona. La mediana de edad de las personas participantes era de aproximadamente 63 años y el 80 % eran mujeres.

A la mitad se le asignó el programa FiN, que consistía en reunirse en grupos pequeños durante dos horas a la semana a lo largo de nueve semanas, acompañados por facilitadores formados. Las sesiones combinaban dinámicas de grupo y apoyo entre iguales con actividades al aire libre en el entorno local, incluidas visitas a jardines, parques, espacios fluviales, zonas costeras y lugares de patrimonio cultural. Las actividades se seleccionaron a partir de un menú de opciones específicas de cada barrio elaborado con agentes locales. La otra mitad recibió una entrevista motivacional de 30 minutos e información sobre actividades relacionadas con la naturaleza disponibles en su barrio, que podían realizar de forma independiente.

La soledad disminuyó en todas las personas del estudio: un 10,5 % de media al cabo de tres meses y un 16,8 % al cabo de un año, sin diferencias significativas entre los dos grupos a los tres meses. El estudio tampoco observó cambios significativos en la calidad de vida relacionada con la salud.

Un análisis más detallado reveló una diferencia importante en función de la situación de las personas participantes al inicio del estudio. Quienes presentaban mayores niveles de soledad y peor bienestar emocional se beneficiaron más de los grupos FiN con facilitador. En cambio, entre quienes tenían menos soledad y mejor bienestar emocional, el enfoque más ligero (una entrevista y la orientación hacia actividades locales en la naturaleza) produjo reducciones de la soledad comparables.

Adaptar el apoyo a las necesidades de cada persona

Los resultados sugieren que no existe una única estrategia para abordar la soledad que funcione igual de bien para todo el mundo. Las personas con mayores dificultades emocionales y sociales pueden necesitar el apoyo adicional entre iguales, las dinámicas de grupo y la facilitación que ofrece FiN, mientras que otras pueden beneficiarse simplemente de recibir ayuda para identificar y acceder a oportunidades que ya existen en sus comunidades.

Los resultados de Barcelona difieren de los de otro ensayo de RECETAS realizado en Helsinki con personas mayores frágiles que vivían en residencias asistidas. En ese estudio, la intervención FiN logró mayores reducciones de la soledad que el grupo control y mejoró varias dimensiones de la calidad de vida relacionada con la salud. Las diferencias entre ambas poblaciones refuerzan la importancia de adaptar los programas de PSBN a las necesidades y circunstancias de las personas a las que están destinados.

El estudio presenta algunas limitaciones: la mayoría de las personas participantes eran mujeres y la mediana de edad rondaba los 63 años, lo que puede limitar la generalización de los resultados a hombres y adultos más jóvenes. Aun así, para la investigadora de ISGlobal y autora sénior del estudio Jill Litt, “Nuestros resultados aportan nuevos conocimientos que contribuirán a impulsar la PSBN como estrategia para reforzar los activos comunitarios y mejorar la salud social en las poblaciones urbanas”. También sugieren que las vías de PSBN pueden ser más o menos eficaces en función de las necesidades de partida de las personas.

El enfoque va más allá de considerar el contacto con la naturaleza como una intervención pasiva de salud, como explican Litt y sus colegas en un comentario en Nature. Al reunir a las personas en torno a experiencias compartidas en espacios naturales, la PSBN puede generar oportunidades para crear relaciones, implicarse de forma más activa en la propia comunidad y sentirse parte del mundo natural. Esto, señala Litt, “es fundamental para generar los ingredientes de una vida plena: con propósito, sentido de pertenencia y significado”.
 

Referencia

Coll-Planas L, Masó-Aguado M, Briones-Buizassa L et al. Effectiveness of a nature-based social prescribing intervention on loneliness and health-related quality of life among vulnerable urban adults (RECETAS-BCN): an observer-blinded randomised controlled trial. 2026. The Lancet Regional Health Europe. https://doi.org/10.1016/j.lanepe.2026.101821

Comentario: Litt, J.S., Tate, W. & Chawla, L. We are nature: expanding theoretical foundations for nature and health research and practice. 2026. Nat. Mental Health. https://doi.org/10.1038/s44220-026-00706-5