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Microplásticos y nanoplásticos: partículas diminutas de gran impacto

09.1.2024
Micronanoplastics
Foto: Canva

Resumimos lo que sabemos hasta ahora de los microplásticos y nanoplásticos: qué son, cómo afectan a la salud humana y qué podemos hacer al respecto.

 

 

En las últimas décadas, todas las facetas de nuestra vida moderna han pasado a depender en gran medida del plástico. Los microplásticos y nanoplásticos se han convertido en un nuevo problema para el medio ambiente y la salud, uno de los retos medioambientales más importantes del siglo XXI. Sin embargo, las principales vías de exposición a los microplásticos y nanoplásticos, así como a sus aditivos, y sus efectos sobre el medio ambiente y la salud, siguen siendo en gran medida desconocidos. Aquí resumiremos lo que sabemos hasta ahora de los microplásticos y nanoplásticos: exploraremos qué son, cómo afectan a la salud humana y qué podemos hacer al respecto.

 

 

¿Qué son los microplásticos y por qué son un problema?

Los plásticos son compuestos sintéticos complejos y muy heterogéneos que se originan a partir de combustibles fósiles. Se componen de una estructura polimérica basada en el carbono y abarcan una serie de sustancias químicas adicionales añadidas intencionadamente durante la producción para conferirles ciertas características.

Los micro(nano)plásticos (MNP) son diminutas partículas de plástico de menos de 5 milímetros de tamaño. Se pueden clasificar en dos categorías principales en función de su origen:

  • Los MNP primarios son partículas de plástico fabricadas para ser pequeñas, como las microperlas utilizadas en productos de cuidado personal (exfoliantes y dentífricos, por ejemplo). También se emplean en procesos industriales abrasivos o como materia prima para producir otros plásticos.
  • Los MNP secundarios son el resultado de la degradación de artículos de plástico de mayor tamaño, como bolsas de plástico, botellas y redes de pesca, que acaban en el medio ambiente. Estos elementos plásticos de mayor tamaño pueden descomponerse con el tiempo, debido a procesos físicos, químicos o biológicos, como la exposición a la luz solar o la fuerza mecánica ejercida por las olas del mar.

Los microplásticos y nanoplásticos constituyen una preocupación creciente porque pueden persistir en el medio ambiente durante décadas o incluso siglos, de modo que, año tras año, se van acumulando en el entorno. Se calcula que cada año entran en el medio ambiente 22 megatoneladas de residuos plásticos, que se suman a las 6 gigatoneladas de residuos plásticos acumuladas desde 1950. Además, la producción de plástico es responsable de aproximadamente el 3,7% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, lo que supera las emisiones de un país entero como Brasil. Si persisten las tendencias actuales, se espera que esta proporción aumente hasta el 4,5% en el año 2060.

El tamaño microscópico de los microplásticos y nanoplásticos les confiere una gran movilidad. Pueden encontrarse en cualquier lugar de la Tierra, desde las montañas del Himalaya hasta los glaciares y las partes más profundas del océano. Pueden ser absorbidos por la mayoría de los organismos vivos, desde cultivos hasta criaturas marinas e incluso seres humanos. Su acumulación en el medio ambiente y sus posibles efectos sobre la salud humana suscitan una gran preocupación medioambiental y de salud pública.

 

 

¿Cómo pueden penetrar los microplásticos en el organismo?

El cuerpo humano está expuesto a los microplásticos y nanoplásticos mediante la ingestión de alimentos y bebidas contaminados por estos microplásticos y nanoplásticos, la inhalación de MNP suspendidos en el aire, y por contacto dérmico cuando los microplásticos están contenidos en productos de cuidado personal, tejidos sintéticos, polvo, etc. La vía de ingestión se considera actualmente la principal vía de exposición humana a los microplásticos.

Los microplásticos pueden acabar en nuestros alimentos y bebidas por diferentes vías:

  • Por acumulación en la cadena alimentaria

Los residuos plásticos contaminan los ecosistemas acuáticos y terrestres. Así, los niveles tróficos primarios (las plantas) pueden absorber microplásticos y transferirlos a lo largo de la cadena alimentaria. Además, los animales de niveles tróficos superiores también pueden ingerir accidentalmente plástico que se acumulará en sus tejidos. Como consecuencia, se han identificado plásticos en cientos de especies de todos los taxones principales, incluidas las especies consumidas por los seres humanos. El agua potable también es una fuente importante de exposición a los PNM.

  • Durante el proceso de producción de alimentos y bebidas

Estos procesos a menudo implican cortar, moler, moldear y otras operaciones mecánicas que pueden generar partículas microplásticas que acabarán en los alimentos. Otro ejemplo serían las tuberías de plástico que suministran agua corriente a los hogares y que pueden liberar MNP.

  • A través de los envases de plástico

El plástico es el envase alimentario más utilizado y podría liberar partículas de plástico en contacto con los alimentos. Una sola bolsita de té hecha de plástico puede liberar, a temperatura de infusión, hasta 11 600 millones de microplásticos en una taza.

 

¿Qué posibles efectos tienen en la salud humana los microplásticos y los aditivos plásticos?

Los estudios in vitro han identificado múltiples efectos biológicos, que van desde la respuesta inflamatoria hasta la carcinogenicidad o la neurotoxicidad. Los estudios in vivo en roedores han mostrado que los MNP pueden acumularse en distintos órganos (hígado, bazo, riñón, cerebro, pulmones e intestino) y presentar efectos adversos en los ratones y sus crías, como alteración del microbioma intestinal, toxicidad para el hígado, estrés oxidativo, efectos tóxicos reproductivos que podían provocar infertilidad, etc.

Recientemente, se ha informado del hallazgo de MNP en diversos tejidos del cuerpo humano, incluidos el tracto gastrointestinal, los pulmones, el torrente sanguíneo y el sistema reproductivo (tejido placentario, testículos masculinos, glándulas mamarias).

Además, muchos aditivos plásticos como el BPA o los ftalatos han demostrado ser altamente tóxicos. Estos compuestos son disruptores endocrinos que afectan a varios sistemas del cuerpo humano. Por ejemplo, estudios epidemiológicos en humanos han mostrado una asociación significativa entre la exposición a ftalatos y resultados reproductivos adversos en mujeres y hombres, diabetes tipo II y resistencia a la insulina, sobrepeso/obesidad, alergia y asma. Sin embargo, no se conocen ni la magnitud de la exposición humana a los microplásticos ni las posibles consecuencias para la salud asociadas a la acumulación de microplásticos en el cuerpo humano. Se necesitan más estudios epidemiológicos como los que se están realizando actualmente en ISGlobal (estudio sobre la exposición a nano y microplásticos a través del agua de consumo de Barcelona y EXaMINA) para esclarecer esta laguna de conocimiento.

 

¿Qué debemos hacer para reducir la contaminación por microplásticos y nuestra exposición a ella?

Los MNP se han convertido en una gran preocupación como amenaza potencial para la salud humana y es necesario tomar medidas urgentes para proteger la salud de los ecosistemas y las personas. En todo el mundo, la eliminación de plásticos es muy ineficiente. Las tasas de recuperación y reciclaje de plásticos están por debajo del 10% y cada año se exportan grandes cantidades de residuos plásticos de países de renta alta a países de renta baja, lo que contribuye a la injusticia medioambiental. Por lo tanto, la forma más eficaz de reducir la contaminación por plástico es reducir la producción de plástico desde su origen. Y, en este sentido, los plásticos de un solo uso, que actualmente representan el 35-40% de la producción actual de plástico, destacan como el segmento de mayor crecimiento dentro de la industria de fabricación de plásticos.

A nivel personal, existen varias prácticas eficaces para reducir la contaminación por plásticos y minimizar nuestra propia exposición a ella. Entre ellas:

  • Comprar la menor cantidad posible de alimentos envasados en plástico.
  • No utilizar plástico de un solo uso y comprar artículos de plástico de segunda mano.
  • Evitar calentar alimentos en recipientes de plástico o envueltos en plástico.
  • Mantener limpio el entorno general (quitarse los zapatos al entrar en casa, limpiar el polvo acumulado, ventilar la casa todos los días, etc.).
  • Lavarse las manos con frecuencia y siempre antes de comer.

Pero aunque nuestras contribuciones personales son de indudable valor, es esencial reconocer que las empresas y los organismos gubernamentales tienen una influencia sustancial a la hora de abordar este problema. Abogar por la aprobación del próximo tratado internacional jurídicamente vinculante sobre la contaminación por plásticos, que actualmente está elaborando la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, es un paso significativo hacia el cambio. Si percibes que las prácticas de envasado de una empresa pueden mejorar, considera la posibilidad de expresar tus preocupaciones y entablar un diálogo con ella.

 

Beneficios colaterales de la reducción de la contaminación por plásticos

Reducir la contaminación por plásticos aporta muchos beneficios adicionales. Este esfuerzo no sólo promoverá nuestro bienestar, sino que también contribuirá a hacer frente al cambio climático y a salvaguardar la biodiversidad de nuestros ecosistemas, que son vitales para el sustento, el suministro de oxígeno, los medios de vida y el bienestar general de la humanidad.