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Más allá de la salud, ¿qué nos motiva realmente a comer de forma sostenible?

09.9.2026
What Really Motivates People to Eat Sustainably  Mariona Gil
Foto: Mariona Gil / Ayuntamiento de Barcelona

El asesoramiento nutricional debería ir más allá de los consejos centrados en la salud para integrar también las dimensiones ambientales y éticas, no como un elemento secundario, sino como motivadores capaces de consolidar un cambio de comportamiento a largo plazo.

 

La mayoría de nosotros sabemos que deberíamos comer mejor, tanto por nuestra salud como por la del planeta. Las dietas poco saludables se encuentran entre las principales causas de enfermedades crónicas y muerte prematura en todo el mundo, y la forma en que producimos y consumimos alimentos actualmente es uno de los principales motores del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la degradación ambiental. Sin embargo, saber todo esto rara vez es suficiente para cambiar nuestra forma de comer. ¿Qué mueve a las personas a cambiar y a mantener ese cambio? Esa es la pregunta central de nuestro artículo recientemente publicado.

Tras seguir a 12 personas adultas en Barcelona durante un año entero, descubrimos que la salud fue lo primero que motivó a la mayoría de ellas a cambiar su dieta, pero no lo único que las mantuvo constantes: la preocupación por el medio ambiente y la ética fue creciendo significativamente con el tiempo. Los participantes se fueron concienciando más sobre el origen de los alimentos, cómo se producían y qué implicaciones tenían para el planeta y para las personas que participaban en la cadena de suministro. Poco a poco, para algunos, estas preocupaciones llegaron a ser tan importantes como la salud a la hora de tomar decisiones. El precio no fue un obstáculo tan importante: los participantes descubrieron que comer de forma más sostenible podía ser más asequible de lo que creían, especialmente al comprar productos de temporada, planificar mejor las comidas y desperdiciar menos alimentos.

La salud fue lo primero que motivó a la mayoría de las personas a cambiar su dieta, pero no lo único que las mantuvo constantes: la preocupación por el medio ambiente y la ética fueron creciendo significativamente con el tiempo.

Comer mejor por nuestra salud, por el planeta y por los demás

Pero ¿qué significa en realidad "comer de forma sostenible"? En este estudio, utilizamos una definición amplia que va más allá de simplemente comer más vegetales o reducir la carne roja. Una dieta sostenible es saludable y predominantemente de origen vegetal (rica en verduras, frutas, cereales integrales y legumbres, y baja en carne roja, carne procesada y alimentos ultraprocesados). Pero también tiene que ver con cómo comes, es decir, con reducir el desperdicio de alimentos, elegir alimentos de temporada y con el mínimo embalaje posible, y apoyar productos de origen justo que garanticen salarios dignos y apoyen las economías locales. Comer de forma sostenible es una forma de comer que es buena para tu salud, para las personas y para el planeta al mismo tiempo.

¿Qué significa en realidad "comer de forma sostenible"? Una forma de comer que es buena para tu salud, para las personas y para el planeta al mismo tiempo.

Nuestra intervención consistió en envíar mensajes dos veces por semana a través de una aplicación y en tres sesiones de asesoramiento personalizado en línea, adaptadas a lo que los participantes habían estado comiendo las semanas anteriores. Las 12 personas que participaron completaron el año entero. La mayoría redujo la carne roja, la carne procesada y los alimentos ultraprocesados, y aumentó el consumo de verduras, frutas y legumbres. Muchos fueron más allá: redujeron el desperdicio de alimentos, compraron productos locales y eligieron alimentos de temporada. Fueron cambios que fueron más allá del plato.

Cuando nos conectamos con el planeta

También escuchamos historias personales muy potentes. Un participante nos contó que siempre había pensado que la alimentación sostenible se refería exclusivamente al medio ambiente, sin considerar a las personas que cultivan y producen los alimentos. Otro describió un cambio que fue mucho más allá de lo que comía: una relación más profunda con la naturaleza, una forma más holística de ver sus elecciones cotidianas. Varios mencionaron que el simple hecho de responder al cuestionario semanal les ayudó a notar patrones de los que nunca se habían percatado. El automonitoreo no fue solo una medición, se convirtió en parte del cambio mismo.

El simple hecho de responder al cuestionario semanal les ayudó a notar patrones de los que nunca se habían percatado. El automonitoreo no fue solo una medición, se convirtió en parte del cambio mismo.

El deseo de comer mejor puede fortalecerse

Hubo algo más que nos llamó la atención: el papel de los hábitos. A medida que los participantes se asentaban en sus nuevas rutinas (elegir verduras locales, evitar las carnes procesadas, cocinar más con legumbres), sus nuevas prácticas se volvieron más automáticas. Y esta sensación de rutina creció a la vez que su conciencia ambiental y la confianza en sus propias elecciones.

¿Qué significa esto en la práctica? Nuestros hallazgos sugieren que el asesoramiento nutricional debería ir más allá de los consejos centrados en la salud para integrar también las dimensiones ambientales y éticas, no como un elemento secundario, sino como motivadores capaces de consolidar un cambio de comportamiento a largo plazo. Las herramientas digitales que pueden adaptarse al perfil motivacional en evolución de cada persona son especialmente prometedoras. Dicho esto, el costo, el tiempo y las presiones sociales siguieron siendo barreras reales para algunos participantes. Las dietas sostenibles deben ser accesibles para todos, no solo para quienes ya están motivados y cuentan con los recursos para elegirlas. El apoyo a nivel individual debe ir acompañado de cambios estructurales a nivel político.

Nuestros hallazgos sugieren que el asesoramiento nutricional debería ir más allá de los consejos centrados en la salud para integrar también las dimensiones ambientales y éticas, no como un elemento secundario, sino como motivadores capaces de consolidar un cambio de comportamiento a largo plazo.

Este estudio forma parte de un proyecto más amplio que también desarrolló y validó REFRESH, un breve evaluador dietético para el contexto español y mediterráneo, y produjo un estudio piloto independiente sobre la viabilidad y el impacto de la intervención completa. Juntos, ofrecen una visión más completa de lo que se necesita para mover a las personas hacia una alimentación más sostenible. El deseo de comer mejor (por nuestra salud, por el planeta, por los demás) ya existe en la mayoría de las personas. Lo que este trabajo sugiere es que, si se dan las condiciones adecuadas, puede fortalecerse.

 

[Laura Bervian es una médica de Brasil afincada en Barcelona. Trabaja como consultora del Departamento de Formación de ISGlobal y tiene una consulta en línea centrada en medicina integrativa y fitoterapia, que ayuda a las personas a construir hábitos más saludables y sostenibles en su vida diaria. Puedes conectar con ella a través de su página web, LinkedIn, ORCID e Instagram.]