Un futuro con equidad, para que todas las niñas puedan estudiar, y ser, lo que ellas quieran

Un futuro con equidad, para que todas las niñas puedan estudiar, y ser, lo que ellas quieran

10.2.2021
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Foto: Imagen de la iniciativa 11F.

“Pensemos en las consecuencias de lo que hacemos día a día. ¿Qué compramos, de dónde viene o cómo se fabricó? ¿Dañó el medio ambiente o fue cruel con los animales? ¿Es barato debido a la explotación infantil? Hay que tomar decisiones éticas, lo cual, por cierto, no se puede hacer si se vive en la pobreza”.

Jane Goodall

 

Esta contundente frase pertenece a una de las investigadoras más conocidas de nuestra época: Jane Goodall. Esta científica ha pasado más de 60 años investigando la conducta de los chimpancés en libertad. Como ella, miles de mujeres en todo el mundo se dedican a la investigación. Son muchas menos de las que nos gustaría, o menos de las que querrían trabajar en este campo. De hecho, tan solo un 30% de todas las personas que se dedican a la investigación son mujeres. Además, un estudio publicado en la revista PLOS ONE muestra cómo las investigadoras son menos citadas en artículos científicos, menos promocionadas, reconocidas y peor pagadas.

Tan solo un 30% de todas las personas que se dedican a la investigación son mujeres. Además, un estudio muestra cómo las investigadoras son menos citadas en artículos científicos, menos promocionadas, reconocidas y peor pagadas

Cada vez existen más libros, conferencias y artículos en medios de comunicación acerca de la contribución de las mujeres en la ciencia. Pero, ¿por qué el 11 de febrero celebramos el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia? Se trata de un día Internacional establecido hace solo seis años por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Su fin es lograr el acceso y la participación equitativa de las mujeres y las niñas en la ciencia, fomentar la igualdad de género y su empoderamiento. En otras palabras, está alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 4 y 5 de la Agenda 2030.

Pero, ¿por qué no hay equidad en el acceso a la educación superior y a las oportunidades laborales? Desde la infancia existen estereotipos de género marcados por la publicidad y la educación, que harán que más niñas deseen dedicarse a trabajos de cuidados, mientras que a los niños se les animará a estudiar carreras científico-técnicas.

El sesgo de género en la universidad

Una vez en la universidad, a nivel general hay un número mayor de mujeres que de hombres. En carreras biomédicas, más de la mayoría de estudiantes son mujeres. No es el caso de las carreras de “ciencias puras” conocidas como “STEM” por sus siglas en inglés (Science, technology, engineering, and mathematics). De hecho, según un artículo recientemente publicado, existe un sesgo a la hora de escoger qué estudiar: las mujeres representan el 55% de las personas que estudian ciencias sociales o biológicas y el 43% de las que escogen matemáticas o estadística, pero están infrarrepresentadas en carreras como informática (19%), física (19%) o ingenierías (21%). Además, las mujeres racializadas representan menos del 5% de las personas que estudian carreras “STEM”.

 

Podemos pensar que quizás no haya tantas mujeres que quieran estudiar estas carreras, pero nada más lejos de la realidad. Hay que analizarlo con una perspectiva de género. Esta mirada ha de ser interseccional, para tratar de desgranar el problema y entender las disparidades en colectivos minoritarios (mujeres racializadas, minorías étnicas, con menor nivel socioeconómico, LGTBIq+…).

El porqué de la infrarrepresentación

La discriminación que las mujeres pueden experimentar en departamentos “dominados por hombres” hace que abandonen su carrera científica antes de tiempo, por desgaste y agotamiento, especialmente aquellas que sufren una doble opresión por pertenecer a colectivos minoritarios o estigmatizados. Además, las características estereotipadas masculinas (independencia, competitividad, etc.) son más valoradas en carreras “STEM” que los estereotipos femeninos, haciendo que se promocione más a los hombres a posiciones de liderazgo.

Las características estereotipadas masculinas (independencia, competitividad, etc.) son más valoradas en carreras “STEM” que los estereotipos femeninos, haciendo que se promocione más a los hombres a posiciones de liderazgo

Otro estudio señala tres factores para explicar la infrarrepresentación de las mujeres en estos ámbitos: culturas masculinas que generan un menor sentido de pertenencia para las mujeres, falta de experiencias tempranas con la informática, física o ingeniería, y brecha de género en autoconfianza. Un ejemplo claro lo tenemos en el cine, habremos escuchado la historia de Alan Turing por la película “The imitation game” donde se retrata muy bien la creación de la primera computadora electrónica. Pero, pequeño detalle, se les pasó mencionar que 100 años antes, Ada Lovelace había escrito el primer algoritmo de la historia que más tarde ayudó a Alan a sentar las bases de la computación moderna.

Aunque haya mayor proporción de mujeres en carreras biomédicas, este porcentaje va disminuyendo a lo largo que avanzan las posiciones de liderazgo en la investigación. Este hecho se conoce como “el gráfico tijera”, derivado del famoso efecto del techo de cristal. El sistema científico está basado en una evaluación constante de indicadores: eres lo que publicas (o debería decir “cuánto más públicas”). Se mide todo: la cantidad y la calidad de las publicaciones científicas, las citaciones, el número y cuantía de becas obtenidas y la antigüedad en la carrera investigadora.

Gráfico tijera que muestra cómo va descendiendo la proporción de mujeres científicas a medida que avanzan las posiciones de liderazgo.
Fuente: Informe 'She Figures 2018', Comisión Europea.

 

En cada uno de estos procesos de evaluación, hay brechas de género. Existen algunos sesgos, más o menos conscientes, a la hora de evaluar candidaturas de mujeres. Además, nosotras mismas nos enfrentamos al “síndrome de la impostora” y a ese miedo a creernos que no somos capaces de presentarnos a puestos que exigen mayor responsabilidad. También hay quienes deciden ampliar la familia –en una sociedad que aún no asume que los cuidados son cosa de dos, permisos de maternidad que (hasta este año) eran transferibles, y mayores en caso de mujeres que de hombres etc.– Tenemos aún mucho por hacer…

El impacto de la COVID-19 en la educación de las niñas

Tampoco podemos dejar de mencionar el tema del año, por sus tremendas consecuencias en la inequidad de género y la escolaridad. ¿Qué consecuencias está teniendo la pandemia de COVID-19 en la educación de mujeres y niñas? Se sabe que la educación de las niñas tiene consecuencias muy positivas, primero para ellas, pero también para mejorar la salud infantil, mejorar su incorporación al mercado laboral y reducir los matrimonios infantiles.

La UNESCO estima que 11 millones de niñas no volverán a la escuela después de la pandemia, por lo que hemos perdido la oportunidad de que 11 millones de niñas puedan tener acceso a una educación de calidad, lo que repercutirá en sus vidas a medio y largo plazo, así como en sus comunidades.

La UNESCO estima que 11 millones de niñas no volverán a la escuela después de la pandemia, por lo que hemos perdido la oportunidad de que 11 millones de niñas puedan tener acceso a una educación de calidad, lo que repercutirá en sus vidas a medio y largo plazo

Por todo esto, pero por muchos más motivos, tenemos que hacer investigación con perspectiva de género, desarrollar una ciencia crítica, con valores, transformadora, en vez de estática; una ciencia que señale los problemas del propio sistema científico y de la sociedad en que vivimos y que cree el lugar perfecto para establecer un debate abierto acerca de sus soluciones. Porque solo mediante una igualdad real podremos construir una sociedad mejor.

 

"Para hacer frente a los inmensos desafíos del siglo XXI –desde el cambio climático hasta los trastornos tecnológicos– nos hace falta la ciencia y toda la energía necesaria y, por ello, el mundo no puede privarse del potencial, la inteligencia y la creatividad de los miles de mujeres que son víctimas de desigualdades o prejuicios tan arraigados.

En este Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia, la UNESCO hace un llamamiento a la comunidad internacional, a los Estados y a cada persona para que se movilicen a fin de hacer realidad la igualdad, tanto en el ámbito de las ciencias como en otros campos. La humanidad solo puede salir ganando, igual que la ciencia. "

— Mensaje de Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO

 

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