Los patógenos más temidos: 9 enfermedades que podrían causar una gran epidemia

Los patógenos más temidos: 9 enfermedades que podrían causar una gran epidemia

09.2.2016
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La situación de “emergencia global” declarada por la OMS como consecuencia de la epidemia de virus del Zika en América Latina resalta una vez más la amenaza que las enfermedades emergentes pueden representar para la salud pública. Es difícil predecir dónde o cuándo emergerán nuevas epidemias, pero lo que es seguro es que, con el cambio climático y la globalización, nuevas amenazas infecciosas seguirán apareciendo y propagándose.

Todos son virus de los cuales se conoce relativamente poco y para los cuales no existen vacunas ni tratamiento

Por ello, al final del año pasado la OMS reunió a científicos y expertos en salud pública para establecer una lista de los patógenos emergentes susceptibles de causar la próxima pandemia. ¿Qué tienen en común? Todos son virus de los cuales se conoce relativamente poco y para los cuales no existen vacunas ni tratamiento. Se llaman emergentes porque, a pesar de que existen desde hace miles de años en reservorios animales, se identificaron recientemente (en las últimas décadas) al provocar enfermedad en humanos. Son temidos por su alta tasa de mortalidad y porque, aunque su tasa de contagio es baja, ciertas condiciones hospitalarias o mutaciones genéticas podrían aumentar la facilidad con la que se transmiten entre personas.

 

1 y 2. Enfermedad del Ébola y Marburgo

El virus del Ébola se identificó por primera vez en 1976 y el del Marburgo en 1967. Ambos pueden saltar de su reservorio natural (los murciélagos) al humano y a otros primates. A partir de ahí, el virus se transmite entre personas a través del contacto con fluidos corporales. Ambas enfermedades se caracterizan por fiebre, diarreas, vómito y hemorragias, y tienen una tasa de letalidad que varía entre el 25 y 90%. Hay cinco subespecies de virus de ébola, de las cuales la subespecie Zaire ha provocado el mayor número de brotes y muertes.

No existen tratamientos aprobados, aunque dos vacunas candidatas contra el ébola subtipo Zaire están siendo evaluadas actualmente

No existen tratamientos aprobados, aunque dos vacunas candidatas contra el ébola subtipo Zaire están siendo evaluadas actualmente. Los primeros brotes de ébola ocurrieron en áreas rurales de África central pero el último brote, de una magnitud sin precedentes, se propagó de manera explosiva en áreas urbanas de África occidental.

El virus de Marburgo también es endémico de África y se han reportado brotes en Uganda, Angola, República Democrática del Congo, Kenia y África del Sur.

3. Fiebre del Lassa

El virus de Lassa se identificó por primera vez en 1950 y su reservorio es una rata (del género Mastomys). Se transmite al hombre a partir de la inhalación de aerosoles o la ingestión de alimento contaminados por orina o heces de la rata. La transmisión entre personas también es posible a través del contacto con fluidos corporales y se calcula que hasta un 20% de los casos de Lassa se deben a la transmisión entre humanos, con algunos individuos que actúan como “súper propagadores”.

Aunque el 80% de la gente infectada no desarrolla síntomas, una de cada cinco infecciones puede resultar en una enfermedad grave y mortal: entre 15 y 20% de los pacientes hospitalizados por fiebre de Lassa muere de la enfermedad. No existe vacuna, aunque hay un tratamiento antiviral relativamente eficaz. La enfermedad es endémica de África occidental y en el último par de meses ha cobrado más de 30 vidas en Nigeria.

4. Fiebre hemorrágica de Crimea Congo (FHCC)

El virus de la FHCC se identificó por primera vez en 1944 en Crimea y se transmite al ser humano principalmente a través de garrapatas y del ganado. También pude haber transmisión entre personas por contacto estrecho con fluidos corporales. El virus causa una fiebre hemorrágica cuya tasa de letalidad puede llegar hasta el 50%.  La enfermedad es endémica en países situados por debajo de los 5º latitud norte, en África, los Balcanes, el Oriente Medio y Asia.

5. Fiebre del Valle de Rift (FVR)

El virus del Valle de Rift, que se identificó por primera vez en 1931 en Kenia, afecta sobre todo a animales, pero también puede infectar a humanos. Su tasa de mortalidad promedio es muy baja (1%). Sin embargo, en algunos casos el virus puede causar una enfermedad grave caracterizada por síntomas oculares, encefalitis y/o fiebre hemorrágica, en cuyo caso la mortalidad es de 50%. Se transmite principalmente por la manipulación o ingestión de sangre, órganos o leche de animales infectados.

El virus del Valle de Rift afecta sobre todo a animales, pero también puede infectar a humanos. Su tasa de mortalidad promedio es muy baja

Sin embargo, también se puede transmitir por picaduras de mosquitos del género Aedes o de moscas infectadas. Por el momento no se ha reportado transmisión entre humanos. Se están investigando una serie de vacunas candidatas. Se han reportado brotes en África, Yemen y Arabia Saudita.

6. MERS

El coronavirus causante del Síndrome Respiratorio de Oriente Medio se describió por primera vez en Arabia Saudita en 2012. Los camellos parecen ser un importante reservorio del virus, aunque la gran mayoría de casos descritos se deben a la transmisión entre personas, casi exclusivamente en el ambiente hospitalario. Se trata de un virus poco contagioso, que se transmite principalmente por contacto cercano con secreciones respiratorias, por ejemplo la tos. Su tasa de mortalidad es de un 40% y afecta sobre todo a personas mayores con otros problemas de salud. La inmensa mayoría de los casos reportados se concentran en la Península Arábiga aunque un reciente brote en Corea del Sur, provocado por un caso importado, confirma el potencial pandémico del virus.

7. SARS

El Síndrome Respiratorio Agudo Grave es provocado por otro coronavirus, similar al del MERS. Su reservorio natural no se conoce con certeza pero parecen ser murciélagos y la gineta (un carnívoro salvaje parecido a un gato). Se reportó por primera vez en Asia en el 2003, aunque rápidamente se diseminó a más de doce países de América, Europa y Asia provocando 8.000 casos y más de 800 muertes. A diferencia del MERS, el SARS se transmitió también fuera del contexto hospitalario y la mayoría de los afectados fueron personas sanas y jóvenes.  Desde 2004 no se ha reportado ningún otro caso de SARS.

8 y 9. Virus Nipah y Hendra

Ambos virus pertenecen a la misma familia y también tienen al murciélago como reservorio. El Nipah se identificó por primera vez en 1999 tras un brote de encefalitis entre porcicultores en Malasia y Singapur. Desde entonces, se han reportado brotes periódicos en Bangladesh. Provoca una enfermedad leve en cerdos, pero grave en humanos, con una letalidad entre el 40 y el 70%.

El Nipah provoca una enfermedad leve en cerdos, pero grave en humanos, con una letalidad entre el 40 y el 70%

Se transmite al humano por contacto directo con murciélagos, savia de palmas datileras infectadas por excremento de los mismos, o puercos infectados. La transmisión entre personas, probablemente vía la saliva, se ha observado en los brotes de Bangladesh. En cuanto al virus Hendra, sólo se ha reportado un brote de la enfermedad en Australia, en 1994, que afectó a caballos y a siete humanos, con una tasa de mortalidad del 60%. Australia está actualmente investigando el valor terapéutico de anticuerpos neutralizantes.

Chikunguña y Zika

Los virus del chikunguña y del zika no se incluyeron cuando se estableció la lista, pero fueron designados como amenaza seria que amerita una mayor inversión en I&D. En vista de la fuerte asociación observada entre malformaciones fetales e infecciones por zika en mujeres embarazadas, el virus fue recientemente declarado por la OMS como una emergencia de salud pública internacional.

Con esta lista prioritaria de “sospechosos peligrosos” se espera hacer presión para acelerar la investigación y el desarrollo de herramientas de diagnóstico, vacunas y terapia

Otras enfermedades con potencial epidémico, como la tuberculosis, el VIH/SIDA, la malaria, la influenza aviar y el dengue, no se incluyeron ya que existen actualmente iniciativas a gran escala para investigar y controlar dichas infecciones, así como tratamientos existentes o en desarrollo .

Con esta lista prioritaria de “sospechosos peligrosos”, que será revisada periódicamente, se espera hacer presión para acelerar la investigación y el desarrollo de herramientas de diagnóstico, vacunas y terapia en torno a estos patógenos y evitar otra crisis sanitaria y humanitaria como la que se vivió con el último brote de ébola.