Comunicar la ciencia desde la investigación

Comunicar la ciencia desde la investigación

04.12.2013
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¿Por qué hemos de comunicar fuera de nuestro ámbito de investigación? No es una pregunta nueva, y es algo que también se están planteando algunas empresas vinculadas con la tecnología y la innovación.

Hay varios motivos. En primer lugar, la actividad científica es parte de la cultura y además el avance de la investigación no existe sin compartición, los resultados deben ser comunicados para generar más investigación. La I+D+i debería participar, además, del debate sobre el desarrollo económico, la sostenibilidad o el tipo de sociedad que queremos. Por otra parte, la ciencia que se ha generado con dinero público debe ser retornada a la sociedad, como se prescribe en los proyectos europeos, que han pasado de la “diseminación” obligatoria al concepto de “Responsive Research” en el que se debe contar con los ciudadanos desde el inicio.

Otras ventajas son que la comunicación ayuda a aumentar la reputación y esto revierte en que te escuchen y que valoren tu investigación y proyectos. Si te conocen es más fácil colaborar con otros grupos que, en principio, no tienen mucho que ver con tu área. Es lo que se conoce como investigación frontera.  

Resultados tangibles de abrir la ciencia más allá del laboratorio

Cuando se establecen puentes entre la investigación y la sociedad, la ciudadanía puede ayudar a plantear experimentos, como el caso de la plataforma Patients Like Me en la que grupos de pacientes promueven estudios clínicos de fármacos relacionados con sus patologías y sus necesidades, en un  caso  claro de lo que significa “responsive research”. Otra tendencia que está dando resultados espectaculares es el análisis de datos masivos (Big Data). Los científicos de datos, escasos y sumamente necesarios en el futuro inmediato, son capaces de detectar correlaciones que ya están generando grandes beneficios. El Big Data está revolucionando el paradigma de la investigación substituyendo la búsqueda de la causalidad por la simple correlación que genere modelos predictivos útiles y, en ocasiones muy lucrativos. Como Amazon, que gracias a la recomendación de productos basada en el análisis de datos de otros usuarios incrementó más del 30% las ventas. En estudios epidemiológicos se puede tener predictibilidad sobre la epidemia estacional de gripe dos semanas antes de que se detecte en los centros de salud, solo con el análisis de las búsquedas en Google de términos relacionados con la misma.

Buenas prácticas en comunicación de la ciencia

La comunicación de la ciencia se puede hacer llegar por vía directa (como los MOOCS y las TED conferences) o indirecta (Big Bang Theory, CSI, etc), y esta última llega más lejos ya que atrapa también a los que inicialmente no están interesados en ciencia. La ciencia social, más aplicada y explicada en su contexto también puede ser comunicada aunque tradicionalmente nos hemos centrado en las grandes preguntas de la ciencia cultural (quiénes somos, el origen del universo, de la vida o de los seres humanos).

Hay que tener en cuenta que hoy el ciudadano es activo en el mundo de la información (busca, consulta, publica y comparte en Internet), quiere participar con voz propia y cada vez tolera menos actitudes paternalistas, ya sea en la consulta médica, ante las explicaciones de los responsables políticos, o cuando escucha explicaciones de expertos. Los científicos deben aceptar que ante hechos probados, puede haber opiniones y percepciones distintas (como en el tema de los transgénicos) pero, al mismo tiempo, la ciencia puede aportar mucho para hacernos libres de timadores y charlatanes, sobre todo a través del método científico.

¿Qué podemos hacer como investigadores?

Para comunicar la ciencia a la sociedad el investigador puede compartir recursos en repositorios abiertos, tener y participar en blogs y redes sociales  como Twitter. También se puede pedir la participación ciudadana en experimentos científicos. Debería existir un espacio de colaboración entre investigadores, periodistas y ciudadanos. La tecnología nos lo permite, pero faltan proyectos emprendedores que lo pongan en marcha.