Acceso a los medicamentos y modelo de I+D: ¿Qué hemos aprendido hablando con la comunidad científica?

Acceso a los medicamentos y modelo de I+D: ¿Qué hemos aprendido hablando con la comunidad científica?

20.11.2018
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¿La investigación responde a las necesidades reales de salud de la población?

¿Qué comparten sistemas de salud tan diferentes como el de España, Estados Unidos, Alemania, Chile, Brasil y Colombia? Todos ellos enfrentan un enorme desafío a la hora de asegurar el acceso a los medicamentos.

Si tuviera que ilustrar el problema del acceso a los medicamentos, lo haría dibujando un triángulo cuyos vértices serían el desarrollo y la producción (comunidad científica e industria), la regulación (el Estado) y la sociedad civil. En el centro colocaría “El acceso”. Sería una forma simple de visualizar parte de la complejidad que rodea a este asunto, empezando por identificar los múltiples actores que interactúan. De la propia complejidad derivan innumerables interrogantes en relación al funcionamiento del modelo, a la medición del acceso, las principales barreras y las posibles soluciones.

Durante mucho tiempo, el Estado y las organizaciones de la sociedad civil han tenido un rol activo (y continúan teniéndolo) en el debate sobre el acceso. En menor medida, hemos visto a la comunidad científica participar de este tipo de discusiones. Cuando hablo de comunidad científica me estoy refiriendo al primer vértice de mi triángulo, ya que para que haya desarrollo y producción, el proceso de investigación básica, clínica y epidemiológica que realiza el personal investigador es fundamental.

Si queremos trabajar en pro de un cambio real (...), es fundamental que todos los actores responsables participemos del debate

Por este motivo, si queremos trabajar en pro de un cambio real que nos permita abordar el problema del acceso a los medicamentos, es fundamental que todos los actores responsables participemos del debate. En ISGlobal, como centro de investigación y traslación en salud global, nos propusimos el siguiente desafío: reflexionar entre nuestras diferentes áreas sobre este asunto, incluyendo al personal investigador clínico. Durante diez meses hemos llevado a cabo un proyecto que llamamos Ciencia para los pacientes, que fue posible gracias al apoyo de la Open Society Foundations.

¿Qué estamos investigando?, ¿la investigación responde a las necesidades reales de salud de la población?, ¿son asequibles los nuevos tratamientos o las tecnologías sanitarias que se derivan de la investigación que realizamos nosotros y otros científicos?, ¿quién queda excluido de este acceso?, ¿cómo incentivar la participación activa y la implicación de nuestros equipos y colegas en este debate?

Buscamos saber dónde estamos, hacia dónde nos dirigimos y qué incentivos nos mueven

Estos fueron algunos de los interrogantes que decidimos abordar. Para ello, implementamos un cuestionario online que preparamos detalladamente tratando de unificar el lenguaje entre áreas que no suelen dialogar con mucha frecuencia. De forma generalizada buscamos saber dónde estamos, hacia dónde nos dirigimos y qué incentivos nos mueven. La principal limitación que enfrentamos fue la baja participación.

Después de recoger y analizar los datos, nos reunimos en un seminario de dos días con varios expertos y expertas en el asunto donde compartimos los resultados y ampliamos la discusión. Hubo tres grandes temáticas que se repitieron y estuvieron presentes a lo largo de todo el proyecto:

1. La falta de transparencia del modelo de I+D actual

2. Los precios constituyen unas de las principales barreras de acceso a los medicamentos

3. La investigación no está respondiendo en todos los casos a las necesidades de salud de la población

 

El modelo actual de I+D no funciona de forma adecuada en términos de producir medicamentos más asequibles y que atiendan las necesidades de salud de la población

La mayoría estuvimos de acuerdo que el problema del acceso como tal existe, que es complejo y que el modelo actual de I+D no funciona de forma adecuada en términos de producir medicamentos más asequibles y que atiendan las necesidades de salud de la población.

Coincidimos también en que la investigación como tal está movida por intereses tanto económicos como simbólicos, ya que quienes investigamos no solo buscamos financiamiento sino que también queremos publicar en revistas internacionales de alto impacto y queremos que nuestro trabajo sea reconocido.

Sin embargo, los consensos dejaron de producirse con aquellas preguntas más directas: ¿usted siente que su agenda está influida por incentivos externos? “No, mi agenda no, pero la agenda de otros sí” fue una respuesta generalizada. A partir de allí, el proyecto cobró aún más sentido e importancia ya que detectamos que somos capaces de reconocer el problema en los otros pero no en nosotros mismos y, por tanto, la cuestión se vuelve una cuestión ajena con la cual resulta difícil involucrarse a fondo.

La investigación que enfrente los problemas reales de salud de la población contribuirá a lograr una sociedad más justa, tornándose así una herramienta de transformación social

Por ello, necesitamos dar un paso más y pensar en una hoja de ruta que nos permita no solo abordar los temas sobre los cuales hay consenso sino también incluir a todos los actores en esta difícil tarea, especialmente a la comunidad científica. Porque la investigación que consigue trasladar sus resultados en prácticas que permiten enfrentar los problemas reales de salud de la población contribuirá sin duda a lograr una sociedad más justa para todos, tornándose así la labor científica en una herramienta de transformación social.

Buscar soluciones requiere del compromiso de todos y todas (...). Solo así lograremos que la ciencia sea para los pacientes

El asunto es extremadamente complejo. Y por ello mismo, estoy convencida de que debemos plantearnos objetivos reales y concretos que nos permitan dar pequeños pero firmes pasos para salir de la encrucijada en la cual nos encontramos. Estamos comenzando una segunda fase del proyecto, donde esperamos revertir la decepción que nos produjo la baja participación que hemos tenido hasta ahora. Buscar soluciones requiere del compromiso de todos y todas y eso demandará involucrarse activamente en este tipo de debates. Solo así lograremos que la ciencia sea para los pacientes.