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Investigación

El riesgo laboral por calor de las personas migrantes en España se agrava en el sector agrícola por su desigualdad socioeconómica

El estrés térmico laboral al que se enfrentan los trabajadores y trabajadoras agrícolas migrantes está condicionado por el trabajo precario, las limitaciones en materia de vivienda y las relaciones de poder desiguales

21.05.2026
Silueta de una persona trabajando en agricultura, en un campo y bajo el sol
Foto: Bijen Amatya | Canva

El riesgo laboral por calor que afrontan las personas migrantes que trabajan en el campo en España va más allá de los factores ambientales y se ve agravado por las desigualdades socioeconómicas. Esta es la principal conclusión de un estudio realizado como parte del proyecto CATALYSE por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación ”la Caixa”, y publicado en el International Journal for Equity in Health. Los resultados muestran que estas personas se enfrentan al dilema de proteger su salud o mantener sus ingresos, mientras que su protección a veces depende más de la voluntad de los empleadores que de derechos garantizados.

Dando voz a agricultores y agricultoras migrantes para conocer su experiencia

El cambio climático está intensificando la exposición al calor, con olas de calor cada vez más frecuentes y severas. El estrés térmico puede provocar desde mareos y calambres hasta desmayos, además de aumentar el riesgo de lesiones laborales, agravar enfermedades previas y deteriorar la función renal a largo plazo. En España, se ha documentado una fuerte relación entre el aumento de las temperaturas y las lesiones laborales en el sector de la agricultura.

“Hasta ahora, ningún estudio había analizado la experiencia de los trabajadores y trabajadoras agrícolas migrantes frente al calor en España. Nuestro objetivo era comprender cómo viven y afrontan el estrés térmico laboral”, explica Marlena van Selm, investigadora predoctoral en ISGlobal y primera autora del estudio.

El equipo entrevistó a 30 personas migrantes agricultoras –24 hombres y seis mujeres, principalmente procedentes de África subsahariana y del norte de África– en Almería, Lleida y Huelva. Las entrevistas fueron grabadas, transcritas y analizadas mediante un análisis temático reflexivo.

El calor y la precariedad limitan la capacidad de proteger la salud

Las personas entrevistadas describieron el calor extremo como una parte habitual de su trabajo y relataron síntomas frecuentes de estrés térmico, como mareos, agotamiento o desmayos. La situación era especialmente intensa en los invernaderos, donde las temperaturas pueden superar ampliamente las del exterior si no existen medidas adecuadas de ventilación y sombreado. Aunque muchas intentaban protegerse del calor bebiendo agua, usando ropa adecuada o haciendo pausas, estas medidas se veían limitadas por la presión para mantener ritmos de trabajo elevados y reducir descansos.

El estudio muestra que la capacidad para prevenir los efectos del calor depende en gran medida de factores sociales y económicos. La precariedad laboral, la situación administrativa irregular, las barreras lingüísticas y el miedo a perder el empleo dificultan que las personas trabajadoras reclamen mejores condiciones o interrumpan la actividad durante episodios de calor extremo. A ello se suman las condiciones de vivienda. Muchas de las personas participantes vivían en alojamientos precarios y con altas temperaturas interiores, lo que dificultaba su recuperación del calor tras la jornada laboral.

La protección frente al calor depende más de los empleadores que de derechos garantizados

Aunque la normativa española obliga a adaptar las condiciones de trabajo durante episodios de altas temperaturas, las personas entrevistadas señalaron que, en la práctica, su protección depende en gran medida de la voluntad de los empleadores.

“Reducir los riesgos para la salud asociados al estrés térmico requiere medidas de prevención más claras y exigibles y mejoras en las condiciones laborales pero también actuar ante otras vulnerabilidades estructurales como es el acceso a una vivienda digna, en un contexto de aumento de las temperaturas por el cambio climático”, concluye Ana Requena-Méndez, jefa del grupo de Salud del Migrante en ISGlobal y coordinadora del estudio.

 

Referencia

van Selm, L., Voorhis, C., Williams, S., Izuzquiza-Regalado, D., Notario-Gallego, S., Diop, S., Evangelidou, S., Briones-Vozmediano, E., & Requena-Méndez, A. (2026). Lived experiences of heat stress among migrant agricultural workers in Spain: a qualitative study. International Journal for Equity in Health25(1). https://doi.org/10.1186/s12939-026-02850-x