Publicador de contenidos

Investigación

En París, los árboles reducen la mortalidad asociada a las altas temperaturas

Un estudio internacional muestra que los distritos con más vegetación registran menor mortalidad durante las olas de calor y que aumentar la cobertura verde podría reducir hasta un tercio las muertes asociadas al calor

16.02.2026
Map showing the geographical relationship between vegetation cover and the potential for the development of a daytime urban heat island (UHI) in Paris.

En París, los distritos con más vegetación presentan un menor riesgo de mortalidad durante los periodos de calor intenso, mientras que las zonas muy construidas, con pocos espacios verdes y un alto potencial de isla de calor urbana, son las más expuestas. Así lo señala un estudio internacional llevado a cabo por el Inserm, el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación ”la Caixa”, y la London School of Hygiene & Tropical Medicine, publicado en la revista npj Urban Sustainability, a partir de datos recogidos durante casi diez años, entre 2008 y 2017. Los científicos subrayan la importancia de aumentar la vegetación en la ciudad y de distribuir mejor los espacios verdes entre los distintos barrios para proteger la salud de las parisinas y los parisinos frente al calentamiento global.

Debido al efecto de isla de calor urbana, París es especialmente vulnerable a las olas de calor, que está previsto que se intensifiquen como consecuencia del cambio climático provocado por las actividades humanas. La capital figura incluso entre las ciudades europeas con mayor riesgo de exceso de mortalidad asociada al calor: cuando la temperatura supera los valores normales, la mortalidad se multiplica por 1,6 en las personas mayores de 85 años, según un estudio publicado en The Lancet en 2023.

Con el fin de comprender mejor los factores de riesgo e identificar soluciones para hacer la ciudad más resiliente, el equipo de investigación recopiló los datos de exceso de mortalidad relacionada con el calor de cada distrito, cruzándolos con características del entorno construido y del medio urbano (vegetación, islas de calor), así como con indicadores socioeconómicos. El estudio, publicado el 27 de enero en la revista npj Urban Sustainability, se basa en datos recogidos durante casi diez años, entre 2008 y 2017.

El efecto protector de los espacios verdes 

Un primer hallazgo, ya ampliamente documentado en la literatura científica, se confirma: los espacios verdes ejercen un efecto protector frente al exceso de mortalidad asociado al calor. La presencia de árboles, parques, jardines o cubiertas vegetales se asocia a temperaturas más bajas en la capital.

Sin embargo, no todos los espacios verdes ofrecen la misma protección. Los científicos destacan que los árboles son considerablemente más eficaces que las zonas de césped para reducir el riesgo de muerte durante episodios de calor intenso, gracias a la sombra que proporcionan y a la evapotranspiración.

Además, los investigadores observaron que el efecto refrescante de la vegetación solo explica en parte su efecto protector sobre la salud de las parisinas y los parisinos: “Aunque los mecanismos exactos aún deben explorarse con mayor profundidad, factores clave como la reducción de la contaminación y la mejora de la salud física y mental podrían desempeñar un papel determinante”, explica Hicham Achebak, investigador del Inserm y de ISGlobal y primer autor del estudio.

Desigualdades más allá del nivel socioeconómico

Sobre todo, el estudio revela importantes desigualdades dentro de la capital. Más que el nivel socioeconómico de los habitantes, son principalmente la edad, las características de los edificios (los construidos antes de los años setenta están peor aislados) y la presencia de espacios verdes —que varía del 1,4 % en el distrito 2 al 20,4 % en el distrito 13— los factores que determinan el riesgo de registrar más muertes en periodos de calor intenso.

Los distritos con mayor vegetación son aquellos donde el riesgo de muerte asociada al calor es más bajo. Por el contrario, las zonas más construidas y con escasez de espacios verdes presentan una mayor vulnerabilidad. “Esta realidad estadística pone de manifiesto una clara brecha entre el centro de la capital, más expuesto al efecto de isla de calor urbana, y los distritos periféricos, mejor protegidos por sus espacios verdes”, subraya el investigador.

El estudio también pone de relieve un resultado contraintuitivo: “Contrariamente a lo que se podría pensar, los distritos más acomodados de París son, en promedio, más vulnerables al exceso de mortalidad asociado a las altas temperaturas. Este fenómeno se explica por una menor presencia de espacios verdes, combinada con un entorno construido antiguo, denso y muy mineralizado en estos barrios”, añade Hicham Achebak.

Posibilidad de evitar hasta un tercio de la mortalidad

Mediante modelos estadísticos, los científicos evaluaron posteriormente cuántas muertes podrían evitarse si se siguieran desarrollando los espacios verdes en la capital. “Actualmente, los distritos más verdes de París cuentan con aproximadamente una quinta parte de su superficie cubierta por vegetación. Según nuestros cálculos, si todos los distritos alcanzaran ese nivel, la mortalidad asociada al calor podría disminuir en torno a un tercio, tanto durante periodos de calor moderado (temperaturas superiores a 22 °C) como en las olas de calor más intensas (por encima de 25 °C)”, explica Grégoire Rey, exdirector del Centro de Epidemiología sobre las Causas Médicas de Muerte (CépiDc) del Inserm y último autor del estudio. “Estas estimaciones se basan en modelos y deben interpretarse con cautela, pero reflejan el papel protector fundamental de la vegetación que hemos observado.”

Más allá de la ampliación de la vegetación urbana, los investigadores identifican otros mecanismos complementarios para adaptar París a las altas temperaturas: el uso de materiales reflectantes en cubiertas y pavimentos, la mejora de la eficiencia energética de los edificios para limitar la emisión de calor (especialmente la asociada al aire acondicionado) y la reducción del tráfico rodado, que permitiría disminuir tanto el calor residual como la contaminación atmosférica.

“Estos resultados subrayan la importancia de desarrollar la vegetación en la ciudad y de distribuir mejor los espacios verdes entre los barrios. Reforzar la presencia de la naturaleza en el entorno urbano aparece así como una palanca clave para proteger la salud de las parisinas y los parisinos frente al calentamiento climático”, concluye Hicham Achebak.

Referencia

Hicham Achebak, Pierre Masselot, Joan Ballester, Antonio Gasparrini & Grégoire Rey Greening mitigates heat-related mortality in Paris. npj Urban Sustain (2026). https://doi.org/10.1038/s42949-025-00334-5