¿Qué impacto tiene en el cerebro adolescente pasar demasiado tiempo frente al móvil?

¿Qué impacto tiene en el cerebro adolescente pasar demasiado tiempo frente al móvil?

11.1.2023
adolescente móviles

El teléfono móvil ocupa hoy una parte central en la vida de muchos y muchas adolescentes. Sabemos que pasar un tiempo excesivo delante de pantallas puede incentivar la adopción de hábitos perjudiciales para la salud, como el sedentarismo, deficiencias nutricionales debidas a una dieta poco saludable, o bien patrones de sueño alterados. Todo ello, además, puede conducir al desarrollo de enfermedades crónicas que suponen una carga pesada para el individuo y la sociedad.

 

 

Actualmente, se recomienda a las y los adolescentes no pasar más de 2 horas al día ante la pantalla del móvil. Pero a pesar de estas directrices, la gran mayoría (70-80%) superan las recomendaciones de tiempo de pantalla recreativo (datos de Estados Unidos y de España). Se estima que dedican unas 4 horas diarias a comportamientos sedentarios relacionados con el uso del móvil en su tiempo libre, lo que resulta alarmante si se tienen en cuenta los efectos sobre la salud que pueden causar estas conductas a largo plazo. Asimismo, el uso creciente de estas tecnologías preocupa por cómo los patrones de exposición pueden impactar en su salud y bienestar mental. A esa edad son especialmente susceptibles a la exposición porque su sistema nervioso aún se está desarrollando.

Existe suficiente evidencia sobre la asociación entre el uso de teléfonos inteligentes, la necesidad de estimulación constante y déficits en el funcionamiento cognitivo cotidiano como para que las autoridades sanitarias y educativas empiecen a tenerlo en cuenta

Cada vez hay más evidencias de que el uso excesivo de los teléfonos inteligentes se relaciona con el deterioro de las funciones cognitivas y con problemas de salud mental en niños, adolescentes y adultos jóvenes. Parece ser que el uso excesivo de estos aparatos está relacionado con los mismos mecanismos subyacentes de otras conductas adictivas. En particular, pueden causar una reducción del control cognitivo y el deterioro de la corteza prefrontal, implicado en funciones cognitivas superiores como la atención, la toma de decisiones y el procesamiento emocional, así como una menor capacidad de experimentar placer en la vida cuotidiana. De hecho, varios estudios recientes han encontrado que un uso más frecuente de los teléfonos móviles entre esta población (5-21 años) predice una mayor incidencia de síntomas depresivos y de ansiedad, así como una hiperactividad, impulsividad y falta de atención mayor, además de problemas de conducta (LissakBabic et al., Zinc et al., Girela-Serrano et al.).

 

 

La población infantil y adolescente es especialmente vulnerable a la exposición de factores externos (como el uso de pantallas o la dieta) ya que el cerebro aún se está desarrollando

Ya hemos dicho que la población infantil y adolescente es especialmente vulnerable a la exposición de factores externos (como el uso de pantallas o la dieta) ya que el cerebro aún se está desarrollando. Durante la adolescencia el cerebro experimenta cambios estructurales y funcionales importantes, y se refinan la conectividad cerebral y los comportamientos complejos. Del mismo modo, el gran interés que despierta el cerebro adolescente se debe al desarrollo del córtex prefrontal, que no llega a la madurez hasta los 18-20 años de edad. Esto significa que en esta etapa se acaban de desarrollar las funciones cognitivas superiores reguladas por esta parte del cerebro.

 

 

Por todo ello, ISGlobal y el grupo NeuroÈpia del Institut d'Investigació Sanitària Pere Virgili (IISPV), hemos realizado un estudio preliminar para examinar la asociación entre la exposición a las pantallas de los teléfonos móviles y la salud cognitiva a través de una cohorte preestablecida resultante del proyecto WALNUTs, centrada en la población adolescente (11-16 años). A través de este estudio se han analizado datos de tiempo de exposición a la pantalla del móvil, recogidos a través de cuestionarios en varios institutos de Barcelona, así como datos de la función cognitiva de los participantes a través de diversas pruebas neuropsicológicas, específicamente de atención, memoria de trabajo y de razonamiento inductivo.

Hemos observado que una exposición tan baja como de 20 minutos al día puede tener ya efectos perjudiciales en la función de la atención de los y las estudiantes, por lo que tal vez deberían reconsiderarse las directrices recomendadas hasta ahora

Por lo general, los resultados de este estudio sugieren que la exposición a las pantallas puede afectar a la atención selectiva y sostenida en adolescentes sanos, es decir, la capacidad de atender a un estímulo o actividad en concreto en presencia de otros estímulos distractores, así como de atender a ese estímulo durante un periodo de tiempo prolongado. Además, hemos observado que una exposición tan baja como de 20 minutos al día puede tener efectos perjudiciales en dicha función de la atención de los y las estudiantes, por lo que tal vez deberían reconsiderarse las directrices recomendadas hasta ahora.

 

 

A pesar de que se necesitan más estudios para acabar de dilucidar los efectos de la exposición a la pantalla del teléfono móvil en la función cognitiva durante el periodo de la adolescencia, existe suficiente evidencia sobre la asociación entre el uso de teléfonos inteligentes, la necesidad de estimulación constante y déficits en el funcionamiento cognitivo cotidiano como para que las autoridades sanitarias y educativas empiecen a tenerlo en cuenta.