Cuando no basta con un solo patrón: la evolución de las directrices sobre la malaria

Cuando no basta con un solo patrón: la evolución de las directrices sobre la malaria

24.8.2022
malaria guidelines
Foto: Andalu Vila-San-Juan

Golpe de timón hacia una toma de decisiones ágil y basada en datos para los programas nacionales contra la malaria

Del año 2000 al 2020, una poderosa combinación de estrategias contra la malaria —incluyendo el control vectorial, la vigilancia, la prevención y el tratamiento— ha ayudado a doblar la curva, reduciendo hasta un tercio las muertes por malaria. Desde 2015, nueve países de Asia, América Latina y África han progresado rápidamente hasta alcanzar el estatus de "libres de malaria", demostrando así que la eliminación de la malaria es factible en todos los entornos epidemiológicos, ecológicos y económicos.

Del año 2000 al 2020, una poderosa combinación de estrategias contra la malaria —incluyendo el control vectorial, la vigilancia, la prevención y el tratamiento— ha ayudado a doblar la curva, reduciendo hasta un tercio las muertes por malaria.

Estos logros se deben a importantes motores, como los avances en la investigación de la malaria, el aumento de la financiación gràcias a iniciativas como el Fondo Mundial y la Iniciativa Presidencial contra la Malaria, las políticas tanto globales como locales, y las acciones de implementación. Uno de estos impulsores son las directrices de la Organización Mundial de la Salud sobre la malaria. Durante décadas, estas directrices desarrolladas por el Programa Mundial de la Malaria de la OMS (WHO GMP, por sus siglas en inglés) han proporcionado un marco para la toma de decisiones basadas en la evidencia que permite guiar las intervenciones para acabar con la malaria en todo el mundo. 

Sin embargo, estas directrices eran imperfectas y tenían tres puntos débiles: "la percepción de que los procesos eran largos, las recomendaciones incoherentes y el uso subóptimo de las directrices de la OMS sobre el paludismo en los países", como precisió Pedro Alonso, ex director del WHO GMP, en su carta de despedida. La edición recientemente publicada de las directrices de la OMS sobre la malaria es un intento de abordar estas ineficiencias y permitir una toma de decisiones más rápida, flexible y basada en datos para los programas nacionales contra el paludismo. Veamos con más detalle algunos de los aspectos más destacados de las directrices actualizadas y lo que significan para el futuro de los esfuerzos de control y eliminación de la malaria.

Una ventanilla única para las recomendaciones sobre la malaria

Si queremos seguir el ritmo de la rápida evolución del parásito de la malaria para lograr vencerlo, la mejor apuesta es invertir en mecanismos para la difusión rápida y clara de nuevas evidencias científicas. 

La plataforma MAGICapp, lanzada por el WHO GMP, es una de las mejoras más significativas para garantizar que las directrices sobre la malaria se difunden de manera eficiente. La plataforma online está diseñada para dar cabida a las crecientes demandas de flexibilidad y rápida difusión de las nuevas decisiones políticas. Con características como unos buenos filtros y una fácil visualización de la información disponible, se espera que las "directrices vivas" simplifiquen el proceso de búsqueda de información y creen un archivo centralizado de versiones anteriores. 

Además, cada recomendación de esta plataforma va acompañada de la correspondiente información sobre la veracidad de las evidencias, las justificaciones, y las lagunas de investigación que quedan por resolver.

Adaptación a los contextos locales

Haciéndose eco de las tendencias generales en salud global hacia la toma de decisiones basadas en el contexto, la última versión de las directrices de la OMS para la malaria adopta la idea de flexibilidad. Las diferencias eco-epidemiológicas entre las regiones donde el paludismo es endémico a nivel de país o de región exigen diferentes enfoques para su control y eliminación. Ha llegado el momento de examinar datos específicos, ajustarse a los contextos socioculturales y recalibrar el conjunto de herramientas disponibles para la malaria en cada nuevo escenario. Las últimas recomendaciones sobre la quimioprevención del paludismo reflejan este cambio hacia la flexibilidad, dejando espacio para que los programas nacionales contra la malaria adapten sus objetivos de cobertura en función de la carga de la enfermedad, la financiación disponible y la infraestructura sanitaria local.

Ahora es el momento de examinar datos específicos, ajustarse a los contextos socioculturales y recalibrar el conjunto de herramientas disponibles para la malaria en cada nuevo escenario.

Trasladar las directrices generales a políticas nacionales requerirá datos locales en áreas de investigación operativa como la prevención, la quimioprevención, la vigilancia y la gestión de casos. Además, los esfuerzos deben dirigirse a la formación local para llevar a cabo una investigación sólida y generar evidencia que sirva de base para la adaptación de las intervenciones a nivel nacional y subnacional. Al fin y al cabo, los mejores resultados de cualquier intervención sanitaria se consiguen cuando los impulsan los actores de la comunidad.

Países tras el timón, para una lucha sostenible

La flexibilidad de las directrices actualizadas también allana el camino para una mayor apropiación de las intervenciones contra la malaria por parte de los países, y constituye un sólido argumento para la financiación nacional.

Tomemos el ejemplo de las recomendaciones actualizadas sobre la quimioprevención estacional del paludismo. Las recomendaciones actualizadas ya no limitan la intervención en el Sahel. Puede desplegarse en otras regiones de África con una gran variabilidad estacional en la transmisión de la malaria. Además, la OMS ya no define el curso del tratamiento ni limita la edad de los niños que pueden recibirlo.

La idea de ampliar la quimioprevención a nuevos grupos de edad, nuevas geografías y nuevas frecuencias conlleva la promesa de una capa adicional de protección para los niños y niñas de las regiones donde la malaria es endémica. De hecho, la metodología de modelización del Informe Mundial sobre la Malaria 2021 sugería que las muertes por paludismo en la población infantil estaba infravalorada entre los años 2000 y 2020.

Foto: Luis Sevillano

Sin embargo, esta sencilla intervención necesita una compleja infraestructura logística que incluye métodos de entrega, suministro global de medicamentos y mecanismos de control de la resistencia. Y lo que es más importante, a menudo se reduce a una cuestión de reasignación de fondos para el control de la malaria a nivel mundial y local. En la actualidad, las campañas de control de la malaria son financiadas principalmente por actores globales como el Fondo Mundial y la Iniciativa Presidencial contra la Malaria de los Estados Unidos. A pesar del crecimiento económico registrado en varios de los países que aplican campañas de control de la malaria en las últimas décadas, las inversiones en intervenciones sanitarias no han aumentado proporcionalmente. La financiación nacional para las campañas de control de la malaria representó solo el 6-7% del total de los fondos comprometidos en 2019 y 2020. Este desequilibrio en la financiación supone un gran riesgo para la sostenibilidad de la intervención. Es importante que los países que aplican las campañas de control de la malaria impulsen la financiación nacional e inviertan en un plan sostenible de lucha contra la malaria.

La financiación nacional para las campañas de control de la malaria representó solo el 6-7% del total de los fondos comprometidos en 2019 y 2020. Este desequilibrio en la financiación supone un importante riesgo para la sostenibilidad de la intervención.

Alinear las prioridades de la investigación operativa con las necesidades de los países

Un amplio proceso de consulta a los actores involucrados, realizado por el Proyecto Insights de la Iniciativa Presidencial contral la Malaria, ha definido recientemente un conjunto de 33 prioridades de Investigación Operativa (IO) y Evaluación de Programas (EP) que impulsan los países para abordar las carencias y alinear dichas prioridades con las necesidades de los países. La idea de este proyecto es crear una plataforma para que las partes interesadas en la malaria intercambien información sobre los temas de IO y EP, y ofrezcan un panorama completo de las prioridades de investigación de los países para los financiadores.

El objetivo de la comunidad de la malaria es un mundo en el que no haya niños ni niñas que mueran por esta enfermedad prevenible y tratable. Varias de las iniciativas y proyectos de ISGlobal avanzan con rumbo firme hacia la consecución de tal objetivo, evaluando nuevos y viejos medicamentos para la quimioprevención y el control vectorial, realizando una investigación operativa sobre temas como la malaria en el embarazo, y compartiendo el conocimiento y catalizando la investigación sobre la malaria