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El virus del Nilo Occidental, otro patógeno que se globaliza

14.8.2020
Mosquito Culex sp larvae
Foto: James Gathany / CDC - Larvas de mosquito del género 'Culex' en agua estancada.

[Autoría: Natalia Rodríguez-Valero, investigadora de ISGlobal y médica del Servicio de Salud Internacional y Medicina Tropical del Hospital Clínic de Barcelona, y Pau Rubio, coordinador de Comunicación de ISGlobal]

 

En el momento de escribir estas líneas, en la provincia de Sevilla se han confirmado 12 casos de meningoencefalitis vírica causados por el virus del Nilo Occidental, mientras que otros siete se encuentran bajo estudio. Se trata de un flavivirus, pariente cercano de otros virus transmitidos por insectos artrópodos, como el de la fiebre amarilla, el de la encefalitis japonesa o el virus del dengue.

De manera accidental, puede saltar también a las personas y a otros animales, como los caballos, aunque no se transmite de persona a persona

El virus del Nilo Occidental fue bautizado así porque se aisló por primera vez en 1937 tomando muestras de una mujer residente en el distrito del Nilo Occidental de Uganda. Se suele encontrar en aves y se transmite de unas a otras a través de picaduras de mosquito. De manera accidental, puede saltar también a las personas y a otros animales, como los caballos, aunque no se transmite de persona a persona (solo se han descrito casos excepcionales tras trasplantes de órganos o donaciones de sangre y raramente de madre a hijo). Tanto caballos como personas son considerados huéspedes finales, puesto que una vez infectados no pueden seguir propagando la infección.

1 de cada 150 personas desarrolla enfermedad grave

El 80% de las infecciones por virus del Nilo Occidental en humanos son completamente asintomáticas. La mayoría de las personas que desarrollan síntomas suele presentar fiebre del Nilo Occidental, que además de temperatura suele dar lugar a dolores de cabeza y corporal, cansancio, náuseas o erupciones cutáneas. Sin embargo, según la OMS, una de cada 150 personas infectadas pueden desarrollar meningoencefalitis o parálisis flácida aguda, que se caracterizan por síntomas como dolor de cabeza y fiebre elevada, debilidad muscular, rigidez en la nuca, desorientación, temblores, convulsiones e incluso parálisis de algún músculo o nervio. En alrededor del 0,1% de los casos la enfermedad puede conducir a un estado de coma o provocar la muerte.

Aunque la enfermedad grave puede desarrollarse en cualquier franja de edad, las personas mayores y las inmunosuprimidas tienen un riesgo mayor.

La presencia de aves migratorias portadoras del virus y la existencia de mosquitos capaces de transmitirlo aumentan el riesgo de expansión

¡Cuidado con los mosquitos!

En los últimos 20 años se está incrementando la frecuencia con la que se detecta el virus en Europa y Norteamérica. En España se detectó en un águila real en el año 2007. Desde entonces, se han detectado diversos brotes en caballos y al menos 7 casos esporádicos en humanos. Solo en 2018, los países de la Unión Europea notificaron más de 2.000 casos en humanos como consecuencia del virus del Nilo Occidental, superando con creces el número total de casos de los siete años anteriores.

En Estados Unidos el virus irrumpió en el año 1999 y se extendió rápidamente en años posteriores. Entre 2002 y 2003 se registraron 14.000 casos y más de 500 muertes.

La presencia de aves migratorias portadoras del virus y la existencia de mosquitos capaces de transmitirlo aumentan el riesgo de expansión. De hecho, se conocen hasta 40 especies de mosquitos capaces de transmitir el vector, entre las cuales destacan especies de mosquito común ampliamente presentes en la zona mediterránea como por ejemplo el Culex pipiens y el Culex perexiguus.

Infografía sobre el mosquito del género Culex, vector de enfermedades como la encefalitis japonesa

No existe tratamiento ni vacuna

En la actualidad no existe tratamiento ni vacuna contra el virus del Nilo Occidental en humanos, aunque sí que existe una vacuna para caballos.

Así pues, ante la ausencia de una solución farmacológica, la prevención y los programas de vigilancia vectorial y epidemiológica son fundamentales. Las acciones de prevención a nivel personal deben centrarse en evitar las picaduras de los mosquitos. Algunas de las medidas recomendadas para ello son el uso de mosquiteras, repelentes de insectos y prendas de manga larga, así como evitar las actividades al aire libre a última hora de la tarde y por la noche. Así mismo, conviene evitar que haya agua estancada cerca de casa, lo que pasa por vaciar macetas u otros recipientes que hayan podido almacenar agua de lluvia.

Ante la ausencia de una solución farmacológica, la prevención y los programas de vigilancia vectorial y epidemiológica son fundamentales

Cambio climático

El del virus del Nilo Occidental es un caso más de enfermedades originalmente endémicas de áreas más cálidas que encuentran las condiciones idóneas para propagarse hacia otras latitudes en tiempos del cambio climático. También es un ejemplo que sirve para ilustrar por qué es conveniente adoptar la salud desde el enfoque multisectorial one health. Zoonosis como esta muestran que no es posible hacer frente a este tipo de patógenos sin tener en cuenta a los mosquitos, a las aves y su patrón migratorio e incluso a los caballos y, por supuesto, ocuparse del medio en el que viven y del calentamiento global.