Diary of a Volunteer in Mozambique: When Holidays Are Not Just About Sun and Sand

  • Rosabel Blanco
    Rosabel Blanco , Participante del programa de voluntariado corporativo de Caixabank
  • Diario de una voluntaria en Mozambique: cuando las vacaciones no son sinónimo de sol y playa

    09.1.2020
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    Fotos: Rosabel Blanco

    Rosabel Blanco Sabugo es subdirectora de la oficina de Caixabank en Palomera (León) y ha participado en el programa de voluntariado corporativo para hacer una estancia en el Centro de Investigación en Salud de Manhiça (CISM) en Manhiça (Mozambique). Esta es su experiencia.

    Hay viajes que te cambian la vida, viajes que se hacen con un único equipaje, el corazón. El corazón, ese lugar donde viaja tu mente para reencontrarse. Y es que hay lugares donde uno se queda, y lugares que se quedan con uno.

    A través de una alianza entre Caixabank e ISGlobal, viajé como voluntaria a Manhiça (Mozambique) el verano pasado. Un viaje que comenzó meses antes para formarme lo máximo posible para ser “útil” –el adjetivo tan temido por las y los voluntarios–.

    Hay viajes que te cambian la vida, viajes que se hacen con un único equipaje, el corazón. A través de una alianza entre Caixabank e ISGlobal, viajé como voluntaria a Manhiça (Mozambique)

    Días previos llenos de ilusión, nervios, desconocimiento… en los que quería tener todo organizado para evitar contratiempos y en los que me dediqué a explicar, y hacer entender a mis familiares y amistades, que “vacaciones” no es siempre sinónimo de sol, de apagar despertadores y de camisetas de tirantes.

    Vacaciones también es sinónimo de implicación en un proyecto, de tratar de devolver a la sociedad lo que esta te ha proporcionado y de aportar tu granito de arena a un objetivo común como es la erradicación de las enfermedades relacionadas con la pobreza (tuberculosis, malaria, sida…). Quizás nuestra aportación sea solo una gota, pero qué sería del mar sin todas estas gotas.

    Y, por fin... África. Ese gran continente con un aura especial. Nada más aterrizar te atrapa, y para eso no existe antídoto ni con las cuatro vacunas que llevas, ni terapia posible.

    Llegué a Manhiça con otros dos compañeros que fuimos seleccionados para el mismo proyecto. Apenas nos conocíamos pero sabíamos que íbamos a vivir una experiencia juntos que sería inolvidable. Tres personas voluntarias de distintas ciudades, con características y trabajos distintos y con un mismo objetivo que nos unía: hacer todo lo posible para que nuestro paso fuera lo más provechoso y útil para el Centro de Investigación en Salud de Manhiça (CISM) y para ISGlobal.

    En el CISM trabajan las y los profesionales más entregados que he visto nunca. Se entremezcla personal sanitario local con el español y portugués, en una mezcla enriquecedora que une sinergias de ambos continentes.

    En el CISM trabajan las y los profesionales más entregados que he visto nunca. Se entremezcla personal sanitario local con el español y portugués, en una mezcla enriquecedora que une sinergias de ambos continentes.

    No hay horarios. El trabajo es desde que sale hasta que se pone el sol con una intensidad que demuestra su gran implicación y lucha por sacar adelante sus proyectos.

    Mi aportación se centró en el estudio y elaboración de un proyecto de cálculo de costes y su financiación: una revisión del catálogo de precios para la realización de presupuestos de proyectos competitivos de la Fundación Manhiça (FM). También desarrollamos un contrato marco con proveedores. El trabajo lo realizamos en tres idiomas (inglés, portugués y español) y lo presentamos a los jefes de las diferentes áreas. Su gratitud fue inmensa y realmente me sentí “realizada”.

    También visitamos una escuela local, junto con una joven médica, para tratar el tema de la importancia de la educación sobre todo femenina y el empoderamiento de la mujer, poniéndonos a nosotras como ejemplo. Como dijo Nelson Mandela, la educación es la mejor arma que tenemos.

    Valió la pena porque el alumnado se mostró motivado, y el profesorado agradeció esa visita “tan internacional” y que nos acordásemos de las y los más pequeños. Cada vez que nos veían por la calle corrían a abrazarnos.

    Conocí de primera mano los avances en proyectos contra la tuberculosis, malaria o sida por parte de profesionales que hacen verdaderos malabares para estirar al máximo el presupuesto del que disponen, que siempre es escaso.

    Es entonces cuando te das cuenta de algo fundamental: la importancia de las ayudas a la investigación. ¿Por qué siempre se recorta en I+D? España ha sufrido importantes recortes en este sentido durante la última década y yo me  pregunto: ¿hay algo más importante para el ser humano que la inversión en ciencia y en salud? Invitaría a nuestros representantes a conocer Manhiça ­–como hizo la reina este año– y conocer sus héroes, porque realmente lo son y no puedo sentir por ellas y ellos más que admiración.

    Es entonces cuando te das cuenta de algo fundamental: la importancia de las ayudas a la investigación. ¿Por qué siempre se recorta en I+D?

    Mil gracias a mis dos compañeros de batalla, Fran e Iñaki, y al equipazo de personal investigador y médico que nos acogió tan amablemente, comenzando por Alberto, Olalla, David, Anna, Patricia, Sheila, Sara… jóvenes impresionantes. Las huellas de las personas que caminan unidas nunca se borran.

    Ya estoy en España, en mi ciudad, León, pero solo físicamente. Tanto mi cabeza, como gran parte de mi corazón, se quedaron en Mozambique, país al que volveré, no me cabe duda. Hablan del mal de África, esa sensación que te pellizca fuerte el corazón cuando ya no ves sus colores envueltos en capulanas, no hueles sus olores ni escuchas sus canciones en la voz de “Banda kakana”.

    Una adicción que te empuja a volver. Por añoranza o por recordar lo vivido ríes y lloras al mismo tiempo, sin sentido, o quizás con todo el sentido del mundo, quién sabe. Vuelves como si de un sueño se tratase, como si no hubiera pasado, como si no lo hubieras vivido pero ¡vaya si lo has vivido! Tan solo el recordarlo duele y calma al mismo tiempo; este debe ser el mal de África…

    Muchas gracias por haber confiado en mí, puesto que ha sido una auténtica lección de vida. No hay viaje que no te cambie algo y este ha quedado marcado en mi cabeza y sobre todo, en mi corazón.

    Queda mucho trabajo por hacer pero gracias a ISGlobal y el CISM sé que va por el buen camino.

    MUITO OBRIGADA.