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¿Por qué debemos registrar la muerte?

06.8.2013

Ninguna población se puede permitir tener muertes evitables. Aunque la muerte es inevitable y hacerla desaparecer está fuera del poder médico, científico o político, el momento y la causa de la misma sí pueden (y deben) ser continuamente analizados para poder aplicar mejoras en circunstancias similares futuras.

El desarrollo de una población se mide por su capacidad para predecir y hacer remitir las muertes evitables y para ello es importante desarrollar indicadores y sistemas que permitan evaluar su progreso.

Así, para ver cómo evolucionan estos indicadores debemos poder responder a las siguientes preguntas primordiales:

¿Cuánta gente se muere?

Contar a los miembros de una población es uno de los pasos principales para favorecer la estructuración y desarrollo de una sociedad. Sin saber el número de altas y de bajas de una población se hace difícil para las instituciones públicas organizar y planificar los servicios que necesitan. Según las Naciones Unidas, sólo el 47% de los países llega a registrar el 90% de sus muertes.

¿Quién se muere y cuándo?

La población vulnerable es aquella con dificultad para acceder a los servicios sanitarios y/o para beneficiarse de las políticas de salud pública, ya sea por geografía, nivel de educación, condición social o poder adquisitivo. Conocer los factores de riesgo y detectar a los grupos de población vulnerable permite priorizar acciones para protegerlos.

Se estima que cada día mueren unas 800 mujeres por causas relacionadas con la maternidad, el 99% en países en desarrollo. Las visitas prenatales, el tratamiento preventivo de enfermedades infecciosas como la malaria durante el embarazo, y el parto realizado por profesionales formados en un entorno salubre son factores que ayudan a disminuir la mortalidad materna.

La mortalidad infantil es un ejemplo claro de muerte prematura, que es la consecuencia terrible de un sistema de salud que no llega a proteger a su población. Mejorar la salubridad del entorno (agua, aire y vivienda), facilitar el acceso al sistema de salud y evitar la desnutrición son acciones que tienen un efecto muy positivo sobre esta tasa.

¿Por qué se muere la gente?

Determinar la causa de la muerte es la parte más compleja y que requiere más recursos, ya que implica un conocimiento explícito de cada caso y, por tanto, de profesionales formados y accesibles. También es la información más preciada, ya que indica qué enfermedades afectan realmente a la población.

En estos momentos, la mayoría de países basan sus estadísticas en estudios retrospectivos y poco precisos como las autopsias verbales. Proyectos como CaDMIA luchan por conseguir herramientas que faciliten el acceso a la información de forma precisa. 

En conclusión, el registro de la muerte es una estrategia imprescindible para el desarrollo, ya que permite tomar el pulso a la población sobre su preocupación más elemental: la vida.