Investigación

Un nuevo estudio identifica una región de la proteína N del SARS-CoV-2 que es altamente inmunogénica y específica

Los resultados arrojan información sobre la respuesta inmunitaria frente a dicha proteína y la reactividad cruzada con los coronavirus del resfriado común

19.02.2021
ISGlobal Luminex proteína N SARS-CoV-2
Foto: Aleix Cabrera / ISGlobal

Un estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación ”la Caixa”, en el que han participado también el Hospital Clínic de Barcelona y la Clínica Universidad de Navarra, entre otras instituciones, identifica una región de la proteína N del SARS-CoV-2 que comparte poca homología con las proteínas N de los coronavirus del resfriado común y que induce una buena respuesta inmunitaria. Estos resultados tienen implicaciones para el diagnóstico, los estudios de seroprevalencia y el desarrollo de futuras vacunas.

Se sabe que la proteína Spike (S) y la proteína Nucleocápside (N) de los coronavirus son las principales dianas de la respuesta inmune humoral (es decir, de los anticuerpos) y por eso se usan en la mayor parte de las pruebas para detectar anticuerpos frente al SARS-CoV-2. Sin embargo, se ha visto que muestras de sangre obtenidas de personas antes de la pandemia poseen anticuerpos capaces de reconocer la proteína N del SARS-CoV-2, lo cual indica que hay cierto nivel de reactividad cruzada entre los coronavirus del resfriado común y el nuevo coronavirus.

“Esto pone en duda la utilidad de la proteína N completa por sí misma para realizar estudios de seroprevalencia”, explica Carlota Dobaño, primera autora del estudio. “De hecho, se conoce poco sobre la respuesta inmunitaria inducida por los diferentes fragmentos de la proteína N del SARS-CoV-2 y la posible reactividad cruzada con otros coronavirus”, añade.

El equipo investigador ha usado la tecnología de Luminex para medir de manera simultánea anticuerpos que reconocen la proteína N del SARS-CoV-2 entera o diferentes fragmentos de la misma, así como las proteínas N de los coronavirus del resfriado común, en muestras de sangre de tres cohortes diferentes: i) de personas sanas, reclutadas antes de la pandemia; ii) de personal sanitario del Hospital Clínic de Barcelona que participó en el estudio SEROCOV (y en el que los casos de infección por SARS-CoV-2 fueron leves o asintomáticos); iii) de pacientes con COVID-19 (47 de ellos con enfermedad grave y hospitalizados en la Clínica Universidad de Navarra, y 2 con enfermedad moderada).

Los resultados confirman que hay cierta reactividad cruzada entre las proteínas N del SARS-CoV-2 y las de otros coronavirus, pero identifican una región de la proteína N (llamada C-terminal) que es específica del SARS-CoV-2 y difiere mucho de los coronavirus del resfriado común. Los resultados también muestran que los niveles de anticuerpos contra la proteína N aumentan con la gravedad y la duración de los síntomas, y los de tipo IgG se mantienen estables durante por lo menos tres meses.

“El hecho de que los sueros prepandémicos puedan reconocer la proteína N del SARS-CoV-2 limita su utilidad en estudios de seroprevalencia”, comenta Luis Izquierdo, coautor senior del estudio, “pero una solución es usar solo el fragmento C-terminal de la proteína.”

“Aún no sabemos si esta reactividad cruzada puede proteger contra la COVID-19 o no, pero nuestros resultados sugieren que podría ser el caso, por lo menos en lo que se refiere al coronavirus del resfriado que más se parece al SARS-CoV-2”, explica Gemma Moncunill, también coautora senior del estudio.

Los autores concluyen que se necesitan más estudios para definir si los anticuerpos frente a la proteína N del SARS-CoV-2 protegen frente a la enfermedad y valorar su inclusión en el diseño de futuras vacunas.

Referencia

Dobaño C, Santano R, Jiménez A et al. Immunogenicity and crossreactivity of antibodies to the nucleocapsid protein of SARS-CoV-2: utility and limitations in seroprevalence and immunity studies. Translational Research.