Análisis y Desarrollo Global

Juan Carlos Hurtado: "Tengo todavía muy presente el olor a cloro"

El Dr. Hurtado, médico residente del Hospital Clinic y afiliado a ISGlobal, nos habla de su reciente misión en Liberia, en un contexto post-ébola

15.06.2015

¿Cuáles fueron tus primeras impresiones al aterrizar en Monrovia?

Cuando llegué a Monrovia percibí de  manera muy cercana  lo que se leía en los medios de comunicación: que  la enfermedad estaba presente y cómo ésta había afectado el ritmo de vida de las personas en la zona de la epidemia. Al bajar del avión noté que las prácticas habituales en cualquier otro aeropuerto habían cambiado debido a la preocupación por controlar o evitar el riesgo de tener nuevas personas infectadas. Por ejemplo, hay reservorios de agua con cloro para que te puedas lavar las manos y termómetros infrarrojos con los que te controlan la temperatura incluso antes de pasar por la aduana. Todo eso te hace sentir que el recuerdo de la epidemia persiste en el día a día en esta zona del planeta y esa sensación perduró durante cada uno de  los días que duró mi estadía. 

Háblanos de tu misión

La misión consistió en hacer una evaluación del laboratorio del Hospital Católico San José de Monrovia.  Antes de la crisis, este laboratorio brindaba ayuda diagnóstica al hospital y a otros centros de salud cercanos, incluso podía recibir muestras de otras zonas del país, por lo que se le consideraba como un laboratorio de calidad  y de referencia local.  Sin embargo, tras la epidemia del ébola, muchas de sus fortalezas en términos de equipo y personal fueron duramente afectadas. Por ejemplo, dos miembros del equipo ya no trabajan en el laboratorio, uno de ellos debido a que enfermó. Todos los registros tuvieron que ser enterrados o incinerados. Parte del equipo se volvió obsoleto debido a que el gobierno de Liberia ordenó el cierre del laboratorio durante la crisis como medida para controlar la propagación de la enfermedad. Esta orden afectó el adecuado mantenimiento de los pocos equipos de los que disponían.  

Mi objetivo fue detallar y evaluar el estado actual del laboratorio y además brindar recomendaciones para que el laboratorio vuelva a estar operativo de forma progresiva  hasta alcanzar su estándar previo, e incluso mejorarlo. 

¿Cuáles fueron las principales dificultades a las que te enfrentaste? 

todos los registros tuvieron que ser enterrados o incinerados La principal dificultad fue la ausencia de registros. No encontré ningún registro de los años previos a noviembre del 2014 debido a que todo fue enterrado. Tampoco se dio la posibilidad de evaluar el estado del funcionamiento de los equipos porque no disponía de  reactivos. La posibilidad de probar alguna técnica de laboratorio para saber si un equipo funcionaba era bastante limitada. 

Además, cada día suponía un problema el tener que entrar en el laboratorio con el equipo de protección completo, ya que limita mucho el número de horas que se puede permanecer en el laboratorio; como mucho dos horas. Físicamente no se puede soportar el calor que proporciona un traje de protección añadido a la temperatura local. 

Esa fue una limitación a la que tuve que adaptarme; tenía que esperar varias horas para poder regresar por la tarde o la noche y no afectar la rutina del equipo que trabaja haciendo un número muy reducido de técnicas (las imprescindibles, como identificación de grupos sanguíneos o pruebas rápidas para descartar infecciones en donantes de sangre).

Aparte de eso, no encontré otras dificultades. La colaboración y el trabajo del personal del laboratorio es admirable, el equipo recuerda con orgullo cómo trabajaban previamente y quieren regresar a ese nivel, e incluso mejorarlo. En general, el resto del equipo de salud (médicos, enfermeras y matronas) está bastante comprometido con su labor. Es innegable que persiste el temor y respeto por  la enfermedad pero se sobreponen y tratan de llevarlo de la mejor manera.

¿Por qué es tan importante volver a poner en marcha el laboratorio del hospital?

para un país que se estaba recuperando de manera progresiva, enfrentarse a una epidemia tan devastadora ha significado un retroceso importante Liberia estaba creciendo económicamente a buen ritmo en los últimos años, pese a que hacía poco tiempo que pasó guerras internas que dejaron importantes secuelas. Por ello, para un país que se estaba recuperando de manera progresiva, enfrentarse a una epidemia tan devastadora ha signifcado un retroceso importante. Ha perdido población, trabajadores de salud, infraestructuras y ha aumentado la morbilidad y la mortalidad asociada a otras enfermedades que se dejaron de diagnosticar o de tratar. Por ejemplo, hay gente que murió de malaria y que podría haberse salvado en otras circunstancias.

Restablecer los servicios del laboratorio de microbiología es un paso indispensable para el diagnóstico y tratamiento de las diferentes enfermedades infecciosas o parasitarias con alta prevalencia que aquejan esa región.

La crisis ha dejado enormes secuelas en todos los aspectos de la vida cotidiana. ¿Qué fue lo que más te impactó?

El contacto que tuve con la población general fue muy limitado porque el hospital se encuentra apartado del centro de la ciudad y solo pude hacer visitas puntuales. A pesar de eso, me di cuenta de que hay un cambio en los hábitos, como no darse las manos, saludarse con un gesto de la cabeza o tocándose con los codos o simplemente moviendo las manos para decir hola. Eso es algo muy integrado en nuestra cultura y difícil de cambiar. También está el lavado de las manos que tenías que hacer de manera muy metódica y frecuente, no sólo al entrar en hospitales sino también en bares, restaurantes, hoteles. Una vez vi que alguien quiso entrar a un bar sin lavarse las manos, pero  el dueño salió y le pidió que lo hiciera. Esto da una idea de cómo han cambiado los hábitos.

Liberia ha sido declarada libre de ébola por la OMS- un gran logro. A partir de ahora, ¿cuáles son los principales retos del país en materia de salud?

Liberia es un país pobre con muchas necesidades. La epidemia ha quebrantado el sistema sanitario y ha amplificado la escasez de profesionales de salud. Ha aumentado la incidencia y la gravedad de otras enfermedades curables porque la gente dejó de acudir a los centros de salud por miedo de contagiarse de ébola o porque estaban cerrados.  Restablecer los servicios de salud y la confianza en ellos será un reto.  

Además, la metodología de trabajo tiene que cambiar. Hay nuevos elementos sobre el virus que están surgiendo, se ha visto que el virus puede ser excretado por más tiempo del que  se creía, por ejemplo en el semen. Además hay reservorios de los cuales no se tenía conocimiento, como el caso del médico norteamericano, al que se le detectó virus en uno de sus ojos meses después de haberse recuperado de la infección por ébola. Así, cuando un país es declarado libre de ébola nos debemos preguntar si esto quiere decir que realmente ya no hay virus. Los mismos supervivientes podrían ser la fuente de nuevas infecciones si no se toman medidas de precaución adecuadas. Esto va a cambiar el manejo de supervivientes y de sus muestras de laboratorio. Por cuánto tiempo, no lo sé. En el laboratorio donde estuve trabajando aún no está claro durante cuánto tiempo se tendrá que usar el equipo de protección, sabiendo que esto limita mucho el tipo y la cantidad de trabajo que se puede hacer.

Restablecer los servicios de salud y la confianza en ellos será un reto ¿Con qué impresión regresaste?

Regreso con lecciones y recuerdos, como la amabilidad y la solidaridad de las personas. Por otro lado, el olor a cloro lo tengo todavía muy presente, es un olor constante, cada vez que te lavas las manos quedas impregnado. Es algo que suele ocurrir a las personas que han visitado a los países afectados por el ébola, según tengo entendido.