Transparencia transnacional: por qué es importante para la salud global

Transparencia transnacional: por qué es importante para la salud global

31.10.2013
  • Días antes del anuncio del Premio Nobel de la Paz 2013, Edward Snowden y Chelsea/Bradley Manning se encontraban entre los favoritos de eruditos y del público en general.
  • El anuncio del Nobel precedió la primera Semana de la Transparencia Global (24-31 de octubre de 2013), un esfuerzo internacional de un grupo de organizaciones interesadas en aumentar la transparencia en ayuda y desarrollo para destacar el papel que esta podría desempeñar en la responsabilidad.
  • Antes de 1990, únicamente 14 países contaban con normas o leyes de acceso a la información; pero hoy día son más de 90 países, y dos tercios de dichas leyes o normas se han adoptado a partir de 2002.

Estos tres acontecimientos indican la rápida aparición de una poderosa norma en torno a la transparencia. La transparencia de la información es ampliamente conocida como un pilar fundamental de la buena gobernanza. Un mejor acceso a la información puede fortalecer la responsabilidad de aquellos que toman las decisiones, posibilitar el debate público general sobre asuntos cruciales y abordar los desequilibrios de poder. En una época en que la tecnología cuenta con la universalidad, inmediatez y bajo costo de la información, las políticas de transparencia tienen muchísimas posibilidades de mejorar la calidad de la gobernanza global. Sin embargo, las normas sobre transparencia a nivel nacional todavía no se han convertido en políticas o prácticas análogas a nivel internacional.

El documento «Transparencia transnacional: por qué es importante para la salud global» —que he redactado para el Laboratorio de Ideas de ISGlobal— argumenta que la transparencia es crucial para la salud global mediante tres ejemplos: negociaciones a puerta cerrada sobre acuerdos comerciales, que pueden contener provisiones perjudiciales para la salud pública; los procesos herméticos de solución de conflictos entre inversores y estados del régimen de inversión global, que pueden atar las manos de los gobiernos para regular los asuntos de sanidad, y la I+D farmacéutica, donde la falta de transparencia puede derivar en información sesgada sobre la seguridad y eficacia de fármacos y justificar una fijación de precios prohibitivos. Desde luego, estas no son las únicas áreas en que la transparencia es importante para la salud, pero ilustran el tipo de asuntos en cuestión.

Estas críticas a los sistemas de negociación, inversión e I+D farmacéutica no son nuevas. Pero se podría decir que no se le ha prestado la atención adecuada a la importancia de la transparencia dentro de la comunidad de la salud global. Este documento ofrece tres propuestas sencillas e interconectadas para acceder al creciente poder de la norma de transparencia en gobernanza: hacer hincapié en la transparencia en todas las políticas, fortalecer las regulaciones de acceso a la información a nivel nacional y crear presión a favor de las políticas de acceso a la información en las instituciones internacionales. Con varias excepciones importantes (principalmente el Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria y el Banco Mundial), organizaciones internacionales de gran importancia como la Organización Mundial de la Salud, la Alianza Global para la Vacunación y la Inmunización, la Organización Mundial de Comercio, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual no tienen políticas de acceso a la información.

La mera existencia de una política de acceso a la información no asegura la divulgación de información pertinente: el uso proactivo de dichas políticas por parte de la sociedad civil, periodistas y académicos es una pieza crucial del puzle. E incluso cuando la transparencia y la información están disponibles, no son de por sí suficientes para cambiar el statu quo. Ni tampoco es realista o necesariamente conveniente la perfecta transparencia de la información en todos los casos. Pero en un mundo cada vez más interconectado, sí que suponen —tal y como nos recuerda Snowden— una herramienta extraordinaria para el cambio que debería adoptarse de forma más sistemática en los procesos de hacer políticas que afectan la salud global. A la luz de los muchos y espinosos retos en la protección de la salud pública en los procesos de gobernanza global, la creciente solidez de la norma de transparencia significa que una adopción más amplia de políticas de acceso a la información es relativamente fácil de alcanzar.

 

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