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Nanopartículas: ¿la nueva arma contra la tuberculosis?

20.11.2013

La tuberculosis (TB) se ha convertido en la amenaza bacteriana más grave debido al progreso de la urbanización a principios del siglo xix. La reciente intensificación de la globalización mundial ha empeorado dicho escenario, extendiendo todavía más la enfermedad micobacteriana. Aunque el 95% de los casos de TB sigue dándose en países en vías de desarrollo, los infectados de TB pueden viajar a países industrializados y, por lo tanto, aumentar de forma espectacular el número de nuevos casos.

Como resultado de todo esto, en 2011 hubo 1,4 millones de muertes y 8,7 millones de casos nuevos al año, medio millón de los cuales fueron de tuberculosis multirresistente (TB MR). La medicina mundial ha proporcionado grandes mejoras en la lucha contra la enfermedad y la época de los nuevos antibióticos en los años 50 incluso trajo cierta esperanza de que la enfermedad pudiera erradicarse fácilmente. Dichas predicciones resultaron estar equivocadas y hasta la fecha seguimos sin contar con una vacuna efectiva e instrumentos altamente fiables para el diagnóstico de TB latente y activa. La quimioterapia de la TB puede curar el 87% de los casos, pero resulta cara y requiere un tratamiento largo (al menos 6 meses; 24 meses para la TB MR), lo cual se relaciona con incumplimiento terapéutico por parte del paciente, considerado como la causa principal de TB MR. En épocas de tormenta económica como la actual, esto resulta especialmente preocupante, ya que el coste del tratamiento de un caso de TB MR puede llegar a alcanzar los 500.000 USD, que supera con creces el coste del tratamiento de TB sensible a los fármacos.

Por lo tanto, existe una necesidad urgente de nuevos fármacos contra la TB y nuevos métodos para diagnosticar y tratar con éxito la enfermedad. Entre ellos, y de particular interés contra la TB MR, parece ser el uso de fármacos encapsulados en nanopartículas. Por lo general, están hechos de polímeros biodegradables que son capaces de liberar el fármaco de forma prolongada y actuar sobre tipo de célula principal infectado por la micobacteria: el macrófago. De este modo, parece posible reducir la dosis de fármacos y, por lo tanto, disminuir la toxicidad, que es uno de los principales problemas del tratamiento de TB MR.