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¿Podemos garantizar la cobertura de salud para todo el planeta?

08.11.2013

[Esta entrada ha sido publicada originalmente en el blog 3500m]

Participo en Barcelona en el seminario del Instituto de Salud Global de Barcelona (@ISGlobalorg) Construyendo un contrato social global para la salud en el siglo XXI. El título no es muy cinematográfico, ya lo sé, pero les aseguro que el contenido daría para una película de acción. A medida que la desigualdad se establece como el determinante principal del bienestar de las sociedades, bolsas crecientes de población quedan fuera de la protección básica de los sistemas de salud, si es que alguna vez la tuvieron. Desde el acceso a tratamientos esenciales a la protección frente a riesgos inesperados (una subida del precio de los alimentos en el Sur de Mauritania; un desahucio en el Raval de Barcelona), Estados e instituciones internacionales parecen haber aceptado que el contrato mercantil -mis derechos están sujetos a mi capacidad personal para financiarlos- se impone sobre el contrato social que ha sostenido el progreso de las sociedades europeas durante la segunda mitad del siglo XX y que hasta hace poco aspirábamos a extender al resto del mundo.

Si el asunto les recuerda al viejo debate entre el mercado y la justicia social, tal vez es porque estamos hablando de lo mismo.

En la web del seminario pueden encontrar una selección de las presentaciones, pero les ofrezco aquí algunas píldoras particularmente destacables de lo que he escuchado hasta ahora:

- No se pierdan, bajo ninguna circunstancia, las conferencias de Martin McKee y Kevin Watkins, dos de los analistas más finos (y amenos) del estado de la salud pública y el desarrollo en el planeta. Un par de lecciones de historia, economía, cultura y política que les recordarán porqué merece la pena dar esta batalla. Estarán disponible a partir del lunes en la web de ISGlobal.

- A pesar de la crisis (o tal vez por el shock político que ha generado) la opinión generalizada entre los participantes es que tenemos una oportunidad real de construir un sistema global de cobertura de salud que se adapte lentamente a los recursos y las capacidades de las diferentes regiones. La experiencia de países tan diversos como Brasil, Ruanda y Taiwán es ilustrativa.

- El gasto global total en salud alcanzó en 2010 los 5,3 billones de dólares, de los cuales solo un 10% se gastó en los países llamados 'de ingreso bajo'. La parte del león de estos recursos que gestionan los países más pobres (94 dólares de cada 100 gastados) proviene de los recursos domésticos y no de la cooperación internacional. Las implicaciones para la agenda política en este ámbito son muy claras: menos énfasis en la ayuda y más en las reformas fiscales (incluyendo la eliminación de los paraísos fiscales). 

- Bill Wiist, especialista en salud de la Universidad de Northern Arizona: "Da igual que hablemos de acceso a medicamentos esenciales, cobertura universal o financiación, cuando se trata de salud pública las grandes compañías constituyen un serio problema".

-Aunque la aparición de iniciativas internacionales y grandes donantes privados ha amortiguado ligeramente este concepto duranto los últimos años, el proceso de investigación y desarrollo (I+D) global en materia de salud sigue definido por la brecha del 90/10 que denunciara hace dos décadas la Comisión de Investigación sobre Salud para el Desarrollo: las enfermedades que costaban a los países pobres un 93% de las muertes prevenibles suponían solo un 5% de los recursos globales destinados a la I+D de este sector. Corregir este deseguilibrio a través de un sistema de incentivos inteligente (y de una participación activa del sector público, argumentan algunos participantes) constituye una prioridad en la construcción de un sistema de salud más justo.