¿Y si los antibióticos dejan de curarnos?

¿Y si los antibióticos dejan de curarnos?

05.5.2014
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Hace un par de días la Organización Mundial de la Salud (OMS) a través del subdirector general para la Seguridad Sanitaria Keiji Fukuda generó una alarma social basada en un documento de trabajo titulado Antimicrobial resistance: global report on surveillance del que se concluye, entre otras, que "en ausencia de medidas urgentes y coordinadas por parte de muchos interesados directos, el mundo está abocado a una era postantibióticos en la que infecciones comunes y lesiones menores que han sido tratables durante decenios volverán a ser potencialmente mortales".

Es evidente que en las últimas décadas se ha producido un incremento progresivo de la resistencia bacteriana a los antibióticos. Sin embargo, aunque la situación empieza a ser preocupante, existe un margen de tiempo para intentar reducir la resistencia bacteriana a los antibióticos que implica una intervención integrada de todas las partes implicadas. Nos podríamos preguntar cómo hemos llegado a esta situación y de quién es la culpa.

La adaptación de las bacterias a un medio con antibiótico es un proceso darwiniano. Las bacterias pueden adquirir dicha resistencia mediante mutaciones, que tienen lugar durante la replicación celular, en ciertos genes que expresan proteínas relacionadas con la resistencia. Cuando en una bacteria tiene lugar dicha mutación se vuelve resistente y sobrevive en un medio donde se encuentre el antibiótico respecto al resto de bacterias sensibles que mueren, a este proceso se le conoce como presión selectiva. Además las bacterias pueden adquirir genes de resistencia a través de la transferencia de dichos genes entre bacterias. Las bacterias originales de estos genes suelen ser bacterias ambientales que disponen de ellos en su acervo genético. Así pues el uso y abuso de antibióticos selecciona cepas resistentes. En este último aspecto es donde debemos buscar a los culpables de esta situación. El abuso de antibióticos puede ser debido a diversas causas:

  • A la ilegalidad. El uso de antibióticos para el engorde de animales está prohibido, pero durante tiempo se han estado empleando  antibióticos administrados con los alimentos como factor de crecimiento de los animales. Estas bacterias resistentes que aparecen en los animales pueden llegar evidentemente al ser humano y ocasionar infecciones.
  • A la desigualdad. Muchos países en vías de desarrollo no disponen de los servicios de microbiología necesarios para realizar un diagnóstico microbiológico correcto y administrar el antibiótico adecuado, por lo que se administra cualquier antibiótico disponible que suele ser el más barato. Además, con el agravante que los antibióticos se pueden comprar no solo en las farmacias sino también en mercados y otro tipo de tiendas y la mayoría de las veces dichos antibióticos están caducados o poseen una potencia inferior. Estas bacterias resistentes que aparecen en estos países pueden llegar al nuestro a través de alimentos contaminados o de los viajeros que los visitan.
  • A la presión. Algunos médicos de asistencia primaria se ven forzados, por presiones del paciente, a recetar antibióticos para una faringitis que probablemente es vírica. Pero es importante recordar que los antibióticos no son efectivos frente a los virus.
  • A la desinformación o el “no hacer caso de la información”. De manera regular el Ministerio de Sanidad hace campañas para promover el uso racional de los antibióticos en las que se hace especial énfasis en el uso de antibióticos solo cuando sean prescritos por el médico, a seguir la pauta de dosis y tiempo establecidos, entre otros.
  • A la crematística por parte de la industria farmacéutica. A esta le es más rentable el desarrollo de un fármaco para una enfermedad crónica que un antibiótico que se utiliza un corto periodo de tiempo y, además, frente al cual la bacteria tarde o temprano adquirirá resistencia.
  • A la indolencia de los gobiernos sobre este tema, en cuanto al apoyo de la investigación en este campo. A su favor cabe decir que en los últimos años ha habido movimientos por parte de la Unión Europea en apoyar económicamente el descubrimiento de nuevos antibióticos, lo que ocurre es que quizás es un poco tarde.

Por todo ello podemos concluir que LOS CULPABLES SOMOS TODOS.

Más información

Infografía: 7 datos sobre la resistencia a los antibióticos

Iniciativa de Resistencias a Antibióticos

[Esta entrada ha sido publicada simultáneamente en el blog 3.500 millones, del diario El País.]