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Pian: cómo erradicar una enfermedad del planeta

08.5.2017

[Este artículo se ha publicado en Planeta Futuro-El País y forma parte del especial "18 enfermedades olvidadas". Su autor, el investigador de ISGlobal Oriol Mitjà, está nominado a "Catalán del Año", lo puedes votar aquí]

Erradicar el pian está al alcance de nuestra mano, y a un coste muy bajo

En el año 2010 estaba en Londres finalizando la especialización en enfermedades infecciosas y un amigo –también médico- australiano me informó de una vacante en el hospital de una pequeña isla perdida en el pacífico que se debía cubrir con urgencia. Tenía dos opciones: volver al hospital de Barcelona en el que acababa de completar mi residencia o irme a esa isla de Papúa Nueva Guinea, pero no podía tardar mucho en decidirme. Un par de días después estaba volando hacia la isla de Lihir sin saber que ese viaje cambiaría mi vida de forma radical.

La isla de Lihir tiene un tamaño inferior a la mitad de Ibiza y pertenece a Papúa Nueva Guinea, uno de los países más pobres del mundo y cuyos habitantes tienen una esperanza de vida que apenas supera los 62 años, 20 menos que muchos países europeos o que sus vecinos australianos. Parece mentira que el hecho de nacer unos kilómetros más al norte o al sur pueda determinar si vas a tener una vida plena en el primer mundo o vas a tener que luchar por sobrevivir en la más extrema pobreza. Lihir está a más de dos horas al norte en avioneta de hélices desde Port Moresby, la capital del país, por lo que se encuentra en una zona bastante remota. La isla de Lihir es conocida por tener una empresa minera australiana que extrae oro de sus tierras y que aunque colabora mínimamente en el desarrollo de la isla, también hace más visible el contraste entre la población que pasa hambre y la que no.

El pian refleja a la perfección la existencia de un círculo vicioso entre enfermedad y pobreza

En Lihir viven casi 20.000 personas y la pobreza es generalizada y extrema. La población residen en pequeños grupos de casas sin electricidad ni agua corriente. Si a esto sumamos el clima tropical (mucho calor, humedad, lluvias constantes) entenderemos que las enfermedades infecciosas como la malaria o la tuberculosis causen estragos. Lo que más llamó mi atención, sin embargo, fue la gran cantidad de niños que acudían a mi consulta para tratarse de úlceras dolorosísimas que aparecían por todo el cuerpo. Pese a haberme especializado en enfermedades infecciosas, no podía darle un nombre a la dolencia que causaba esas úlceras, desconocidas para mí. Fue el personal del centro de salud de Lihir el que me dio a conocer el nombre de la enfermedad: “se trata de pian”, me dijeron, con el tono de quien ha asumido como normal la existencia de un mal que de surgir en Europa encendería todas las alarmas.

El pian afecta a más de 100.000 niños al año y conocemos casos en 13 países de África Occidental, Sudamérica y el Pacífico

El pian es una enfermedad causada por la bacteria Treponema pallidum subsp. pertenue que afecta a más de 100.000 personas al año, y conocemos casos en 13 países de África Occidental, Sudamérica y el Pacífico. Como he explicado, se manifiesta en forma de úlceras en la piel, y en estadios avanzados puede devorar el cartílago de las personas afectadas (como la nariz, por ejemplo)o causar deformidades en los huesos. El pian mutila e incapacita. Su contagio se produce por medio del contacto físico con una persona afectada. En Lihir, la escasez de agua corriente, la carencia de medidas higiénicas y el hacinamiento facilitan el contagio de la enfermedad sobretodo entre niños entre 5 y 15 años. Reformulo, por lo tanto, una afirmación que he hecho unas líneas atrás: el pian afecta a más de 100.000 niños al año. Además de por el dolor que provocan las úlceras, el pian es terrible por el momento vital en el que ataca: los niños afectados no pueden ir al colegio ni jugar con otros niños a fin de evitar posibles contagios. Resultan, pues, estigmatizados. Además, la prolongada pérdida de escolarización les aleja de la posibilidad de acceder a estudios para salir de la pobreza. El pian refleja a la perfección la existencia de un círculo vicioso entre enfermedad y pobreza.

Tras el primer encuentro con la enfermedad empecé a buscar información sobre sus causas, su historia, su localización y su tratamiento. La enfermedad fue casi erradicada mediante inyecciones de penicilina en los años 50, pero no fue posible eliminarla de algunas de las zonas más inaccesibles del planeta ya que las inyecciones requerían personal cualificado -difícil de encontrar en esas zonas remotas-, y administrarlas a niños no era sencillo por que son muy dolorosas. Así, la enfermedad acabó resistiendo y retomó las posiciones que había perdido sin que los países afectados ni la comunidad internacional reaccionaran. Tampoco lo hizo la industria farmacéutica, dada la escasa rentabilidad de producir tratamiento para los afectados.

Descubrimos que el pian se puede curar con una sola pastilla de azitromicina, que cuesta 0,50 euros por persona

El hecho de que no se hubiera logrado ningún avance para tratar la enfermedad en las últimas décadas hizo que me sintiera esperanzado y obligado a intervenir. Tras meses de investigación descubrimos que una sola pastilla de azitromicina era tan efectiva como las inyecciones de penicilina para curar el pian. Éste es un antibiótico común en nuestras farmacias, fácil de administrar, indoloro, y barato: el pian se puede curar por sólo 0,50 € por persona. Se trata de un descubrimiento revolucionario, ya que por fin permite concebir la erradicación de la enfermedad de forma definitiva. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha elaborado una estrategia para erradicar el pian en 2020 en base a la distribución de azitromicina en todas las comunidades afectadas. Este hallazgo nos pone a las puertas de la erradicación de la enfermedad, hecho histórico que sólo se ha logrado con la viruela.

Este hallazgo nos pone a las puertas de la erradicación de la enfermedad, hecho histórico que sólo se ha logrado con la viruela

Aunque contamos con el conocimiento necesario para la erradicación, hoy la lucha se centra en conseguir un recurso fundamental: el dinero para hacer llegar el tratamiento allí donde hace falta. Calculamos que la erradicación del pian costaría 300 millones de euros. Aunque pueda parecer mucho dinero es menos de la mitad del presupuesto para fichajes que tiene un club como el Barça o el Real Madrid cada año. 300 millones de euros es cerca del 2,5% del presupuesto militar de España (que no está en guerra con nadie). Podría citar centenares de ejemplos. En cualquier caso, el mensaje es el mismo: erradicar el pian está al alcance de nuestra mano, y a un coste muy bajo.

Calculamos que la erradicación del pian costaría 300 millones de euros, el 2,5% del presupuesto militar de España (que no está en guerra con nadie)

Como en tantas ocasiones, será el dinero el que determine si este relato concluye con una victoria del sentido común y la solidaridad, o si se mantiene como otro ejemplo flagrante de sufrimiento que perdura por puro desinterés de aquellos con capacidad para atajarlo. A día de hoy, mi equipo y yo trabajamos intensamente para movilizar los recursos necesarios para erradicar el pian. Este año tenemos previsto extender nuestro proyecto a otras provincias de Papúa y abarcar así una población mucho mayor, pero aunque las posibilidades son enormes, aún no disponemos de todos los recursos.

Ésta podría ser la primera ocasión en que se erradique una enfermedad gracias al esfuerzo desinteresado de la ciudadanía

En los últimos meses parece que este mensaje ha llegado a empresas como EMS, la farmacéutica más grande e importante de Brasil, que el pasado 19 de abril en Ginebra, durante el encuentro anual más importante sobre enfermedades tropicales olvidadas, anuncio que donará los tratamientos necesarios para la erradicación del pian. A falta de que la comunidad internacional y los países afectados asuman también su responsabilidad, tú puedes contribuir a erradicar el pian. Ésta sería la primera ocasión en que se erradique una enfermedad gracias al esfuerzo desinteresado de la ciudadanía. De ser así, se trataría de un hecho doblemente histórico, del que podrán estar orgullosas las generaciones futuras.

 

Más información

pian.isglobal.org