• Antibiotic Resistance

    Antibiotic Resistance

    We contribute to the understanding of the causes and risk factors for antibiotic resistance, and to the development of new drugs and vaccines

  • Malaria Elimination

    Malaria Elimination

    Through this initiative, we hope to contribute to the global effort to eliminate and eventually eradicate this life-threatening disease.

  • Maternal, Infant and Reproductive Health

    Maternal, Infant and Reproductive Health

    In line with the Millenium Development Goals we are working to reduce child mortality (Goal 4) and to improve maternal health (Goal 5).

  • Chagas

    Chagas

    Our aim in this initiative is to contribute to the international effort to prevent, treat and control Chagas disease.

News & Events

Bolivia es un país increíble. Este fue el primero de mis pensamientos al volar desde Santa Cruz de la Sierra hasta mi destino final, Cochabamba, en julio de 2009. Ya lo había conocido años antes a través de mis pacientes de la consulta en Medicina Tropical del Hospital Clínic de Barcelona, pero cualquier idea en mi imaginario distaba mucho de la realidad.

Tanta riqueza natural y cultural, tanta sabiduría en sus gentes y tantos valores–ahora olvidados por algunos en nuestro “primer mundo”– es lo que he ido recogiendo durante una larga estancia aquí. Pero lo que siempre me ha llamado más la atención de Bolivia son sus contrastes: colores, climas, paisajes, y –cómo no– las inequidades que existen entre las personas que lo habitan.

En 2009, desde CRESIB-ISGlobal, iniciamos una aventura de trabajo de colaboración con CEADES Salud y Medio Ambiente, una ONG boliviana preocupada como nosotros, por una enfermedad olvidada de personas olvidadas, el mal de Chagas. Se trataba de mejorar la atención sanitaria a adultos que padecían esta infección propia de América Latina. Más de un millón de personas de los diez que habitan Bolivia es portadora del parásito Trypanosoma cruzi, y la mayoría no lo sabe, puesto que en 7 de cada 10 casos la enfermedad es asintomática. Lo habitual es que cada año una de esas 7 personas que no presentaba molestias comience a tener ahogos o mareos o pérdidas de conocimiento, e incluso alguno de ellos tenga una muerte súbita, todo ello como consecuencia de una paulatina afectación de su corazón.

Hasta ahora, en el mejor de los casos, estas personas tenían acceso al diagnóstico, sin que a posteriori, una vez confirmada la infección, tuvieran acceso al tratamiento. De hecho, la idea de la población en general, e incluso de parte del colectivo médico es que no existe un tratamiento eficaz para tratar la enfermedad. Desde la Plataforma Chagas Bolivia junto con otras iniciativas a nivel internacional intentamos derrocar  estos viejos paradigmas, ofreciendo acceso no solo a diagnóstico y tratamiento, sino a información comprensible y conveniente a todas estas personas.

En la Plataforma Chagas se ha diagnosticado a más de 20 mil personas y se ha suministrado tratamiento más de 10.000. Aun así, estas acciones solo dan cobertura diagnóstica al 1,5% de la población y a menos del 1% en tratamiento. Estas cifras invitan a la reflexión. El objetivo de nuestro trabajo es contribuir a la reducción de la inequidad en salud, intentando que el ejercicio de la misma sea un derecho universal en lo que a enfermedad de Chagas se refiere.

Si algo caracteriza a los bolivianos es su prurito por moverse de un lado a otro, heredado de su trayectoria migratoria ancestral. Como todo pueblo que migra, lo hace con todo su bagaje, incluyendo en su q’epi1, como un efecto personal más, las afecciones propias de sus lugares (como desde el viejo continente se trajeron morbos propios hacia este nuevo mundo en otros tiempos). Debido a estos movimientos migratorios, la enfermedad de Chagas se ha globalizado y se estima que al menos 8 millones de personas son portadoras del parásito en el mundo. Y vuelvo al origen del relato: si no hubiera sido por las señoras y señores que acudieron a la consulta de Barcelona (y a las de otros centros en países no endémicos), esta afección no hubiera comenzado a salir del olvido. Ya no hablamos de un mal ajeno que afecta solo a personas de pueblos perdidos de los valles de la Llajta2 y del resto del territorio boliviano: el Chagas actualmente convive con nosotros en países en los que tradicionalmente no estaba presente, como España, donde se calcula que hay en torno a 70.000 casos. Su transmisión en zonas no endémicas, sin embargo, solo se produce mediante transfusiones de sangre o trasplantes de órganos, o de madre a hijo durante el embarazo.

De la experiencia de este trabajo conjunto hemos aprendido mucho, nosotros que recién tenemos que manejar esta enfermedad. Seguimos aprendiendo, seguimos luchando.

 

1 en quechua bulto, generalmente de awayo, en el que se trasladan los efectos personales. Equipaje.

2 en quechua pueblo, se denomina así al departamento de Cochabamba.

 

María Jesús Pinazo es investigadora de ISGlobal y Coordinadora Técnica de la Plataforma de Chagas en Bolivia. 

Más entradas sobre Chagas

[Esta entrada ha sido publicada simultáneamente en el blog 3.500 millones del diario El País]

En medio de nuestro rosario habitual de desgracias, la OCDE ofrecía en el día de ayer una noticia positiva de verdadero alcance global: a lo largo de 2013, y a pesar de la oleada de medidas de austeridad fiscal introducidas por los donantes, la ayuda oficial al desarrollo (AOD) volvió a crecer un 6,1% tras dos años consecutivos de caídas. Los 134.800 millones de dólares de 2013 suponen un récord histórico que sostendrá batallas fundamentales de nuestro tiempo como la vacuna contra la malaria, la educación universal de las niñas o el fin de la mortalidad infantil. Pese a todo, un vistazo a los detalles sugiere que este esfuerzo continúa siendo demasiado escaso y demasiado dependiente de la solidaridad de unos pocos.

Aunque en el grupo de países que realizan un mayor esfuerzo relativo destacan los nórdicos y Luxemburgo (todos por encima del 0,7%), la parte del león de la ayuda sigue siendo responsabilidad de las potencias tradicionales. Cinco donantes (liderados por EEUU) controlan dos de cada tres dólares destinados a la cooperación internacional. De todos ellos, mi héroe particular es el Reino Unido: con una subida del (agárrense) 28% en 2013, el Gobierno conservador de Cameron ha volatilizado los clichés ideológicos y su país supera por primera vez la barrera del 0,7% de la renta nacional bruta (RNB) para colocarse como segundo donante global absoluto con la friolera de 17.900 millones de dólares.

España, ay, se afianza en el pelotón de parias con un magro 0,16% de su RNB y una cantidad de 2.200 millones de dólares (ambas cifras por encima de lo presupuestado para 2014, para que vean que todo puede empeorar). Nuestra cooperación en miniatura permite hacer poco más que pagar su propio mantenimiento y las contribuciones obligatorias a los organismos internacionales, lo que nos deja en la mesa de los niños de cualquiera espacio relevante de toma de decisiones en este ámbito. A menos que la estrategia del Presidente Rajoy consista en acceder al Consejo de Seguridad de la ONU jugando al tute arrastrado, nuestro ascendiente internacional seguirá encogiéndose como un traje barato.

Vistos en conjunto, los datos de ayer son un paso en la buena dirección cuya importancia reside más en el cambio de tendencia que en su relevancia absoluta. Los costes del desarrollo y la seguridad humana global han crecido en las dos últimas décadas con mucha más rapidez que la cooperación. Hace solo unos días los científicos del IPCC nos recordaban que solo una inversión generosa y temprana evitará las consecuencias más dramáticas (y costosas) de un calentamiento global descontrolado. En el plazo más corto, los negociadores de los nuevos Objetivos del Milenio se plantean filigranas como la Cobertura Universal de Salud, cuyo coste para los países de ingreso bajo se calcula en 60 dólares por persona y año, cuando la inversión actual es de 32 dólares.

¿Cómo se espera alcanzar estos objetivos cuando estamos todos aplaudiendo como focas de circo un nivel de ayuda estancado en el 0,3% de la riqueza media de los países desarrollados? Alegrémonos mucho hoy por la pequeña subida, pero empecemos a trabajar mañana mismo en una verdadera revolución presupuestaria global que sitúe los ingresos del desarrollo a la altura de sus retos. La introducción de un impuesto relevante a las transacciones financieras, la coordinación con los grandes filántropos o el incremento del gasto nacional en los países pobres son solo tres prioridades de nuestra agenda.

En cuanto a España, yo no me amargaría la existencia. Si el Ministro de Asuntos Exteriores no entiende la ironía de exigir solidaridad a los catalanes y negársela a los africanos, el problema lo tiene él (aunque la factura acabemos pagándola usted y yo). Da igual que hablemos de seguridad, salud, cambio climático o movimientos migratorios: el mundo se parece poco a la versión miope, parcelada y decimonónica que traslada nuestra política exterior. Pero hemos llegado a ser tan sumamente irrelevantes que eso ya importa bastante poco. No bromeo: si no fuese porque una cooperación inteligente determina todavía la presencia de España en regiones como África subsahariana, creo que la opción razonable sería cerrar el chiringuito y emplear este dinero cada año en dos o tres iniciativas globales importantes o regiones en crisis. Si el futuro se parece a lo que estamos viendo, pensémoslo seriamente.

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    Our focus is to improve maternal, newborn and reproductive health through research and education.

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    We fight Chagas disease.

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    We work with CISM to build their research capacity and improve the health of the community they serve.

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