• Malaria Elimination

    Malaria Elimination

    Through this initiative, we hope to contribute to the global effort to eliminate and eventually eradicate this life-threatening disease.

  • Maternal, Child and Reproductive Health

    Maternal, Child and Reproductive Health

    In line with the Millenium Development Goals we are working to reduce child mortality (Goal 4) and to improve maternal health (Goal 5).

  • Antibiotic Resistance

    Antibiotic Resistance

    We contribute to the understanding of the causes and risk factors for antibiotic resistance, and to the development of new drugs and vaccines

  • Chagas

    Chagas

    Our aim in this initiative is to contribute to the international effort to prevent, treat and control Chagas disease.

News & Events

La inversión en I+D para el desarrollo de nuevos agentes antimicrobianos ha dejado de ser una prioridad para la industria farmacéutica debido al bajo rédito económico que le proporcionan estos fármacosEl abuso y el mal uso continuado de los antibióticos a lo largo de las últimas décadas junto con la extraordinaria capacidad adaptativa de las bacterias ha dado lugar a la aparición de patógenos bacterianos multirresistentes, es decir, bacterias capaces de causar infección en los seres humanos y que son resistentes a la práctica totalidad de los antibióticos de que disponemos para tratar dichas infecciones. En paralelo, la inversión en I+D para el desarrollo de nuevos agentes antimicrobianos ha dejado de ser una prioridad para la industria farmacéutica debido al bajo rédito económico que le proporcionan estos fármacos en comparación con otros productos más rentables. La combinación de estos factores implica que en un futuro no muy lejano infecciones bacterianas que hoy en día no tienen mayor transcendencia no puedan ser tratadas apropiadamente debido a la escasez de antibióticos efectivos, pudiendo devenir mortales.

Cuando hablamos de la resistencia de las bacterias a los antibióticos debemos distinguir dos aspectos. En primer lugar la adquisición de la resistencia bacteriana a los antibióticos, o lo que es lo mismo, la aparición de bacterias resistentes a los agentes antibacterianos, ya sea por mutaciones en su genoma o por la adquisición de elementos genéticos móviles que transportan genes de resistencia a antibióticos, la cual puede tener lugar independientemente de la presencia de agentes antibacterianos. La exposición a estos fármacos proporciona la presión selectiva necesaria para fomentar la aparición de bacterias resistentes. Por lo tanto, la fuerza impulsora de las crecientes tasas de resistencia a los antibacterianos, en última instancia se puede encontrar en el abuso y el mal uso de los agentes antibacterianos, tanto si se utilizan en pacientes humanos, en el ganado o si se liberan al medio ambiente.

El segundo aspecto es la diseminación de bacterias resistentes que puede tener lugar entre diversos ecosistemas. Por ejemplo:

1. Bacterias resistentes a los antibióticos seleccionadas por el uso de antibióticos en animales que llegan al ser humano a través de la cadena alimentaria;

2. La diseminación de bacterias resistentes entre miembros de la comunidad y en el entorno familiar;

3. A nivel hospitalario, la propagación de bacterias resistentes del medio ambiente a los pacientes, o de paciente a paciente a través del personal sanitario;

4. Bacterias resistentes de la comunidad que son introducidas en el hospital o viceversa, del hospital a la comunidad;

5. Bacterias resistentes transportadas por los seres humanos o los animales que a través de las aguas residuales o el estiércol pueden pasar al medio ambiente;

y 6. La diseminación internacional de bacterias resistentes mediante el comercio globalizado o los movimientos poblacionales, tales como el turismo y la inmigración.

Es evidente que urge tomar medidas en cada uno de estos ecosistemas para evitar la aparición y la diseminación de las bacterias multirresistentes. Existen varias medidas que pueden adoptarse pero desarrollarlas una por una requeriría mucho más espacio del disponible en este artículo. Sin embargo, y de manera genérica, existen una serie de disposiciones que deben ser tomadas en consideración para evitar la aparición y la propagación de la resistencia a los antibióticos en todo el mundo:

1. El uso racional de los antibióticos en todos los contextos;

2. La implementación de medidas de control de infecciones en los centros de atención sanitaria;

3. La elaboración de estrategias para reducir los riesgos de exposición ambiental;

4. Invertir en el desarrollo de pruebas de diagnóstico rápido;

5. Promover la investigación sobre la prevención de la resistencia antibacteriana y su vigilancia;

6. Promover la investigación y el desarrollo de nuevas estrategias antimicrobianas y no antimicrobianas, así como de nuevos agentes antibacterianos;

7. Mejorar la concienciación general sobre el uso de los antibióticos y el riesgo que conlleva el aumento de la resistencia.

Implementar medidas que eviten la diseminación de las bacterias resistentes a los antibióticos a través de las fronteras mediante los alimentos o los movimientos poblaciones es una labor casi imposible. Por ello es importante que todos los países colaboren y adopten las disposiciones necesarias para evitar la aparición de bacterias resistentes su diseminación a nivel nacional, evitando así también que puedan propagarse a nivel internacional. Es decir, soluciones locales para un problema global.

 

[Jordi Vila es jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Clínic de Barcelona y director de la Iniciativa de Resistencias a Antibióticos de ISGlobal .]

Events
Fetal Alcoholic Syndrome, an Imported Pathology?

Fetal Alcoholic Syndrome, an Imported Pathology?

Speaker: Victòria Fumadó (Hospital San Joan de Déu/ISGlobal)

Es bien sabido, desde hace mucho tiempo, que las ciudades son el motor principal de innovación y de creación de riqueza de una sociedad; no obstante, también son su fuente principal de contaminación y enfermedades. A pesar de ello, muchas ciudades aún pueden llevar a cabo mejoras de la calidad ambiental mediante políticas específicas para ello.

Hacer que las ciudades sean “verdes y saludables” implica mucho más que simplemente reducir las emisiones de CO2.Hacer que las ciudades sean “verdes y saludables” implica mucho más que simplemente reducir las emisiones de CO2. Los factores ambientales son en buena medida modificables y se ha demostrado que las intervenciones ambientales a nivel de comunidad -tales como la planificación urbana y del transporte- son prometedoras y muestran una mejor relación coste-eficacia que las intervenciones a nivel individual. No obstante, el entorno urbano es un sistema complejo interconectado.

Mientras que en las ciudades suele haber pilares de la planificación urbana,  movilidad y transporte, parques y espacios verdes, departamentos de medio ambiente y departamentos de salud (pública) que no trabajan lo suficientemente bien juntos, se requieren enfoques multisectoriales para afrontar los problemas. Debe adoptarse una aproximación holística en los ámbitos de planificación urbana, medio ambiente, transporte y energía, ya que los muchos componentes del ecosistema natural están entrelazados con los del sistema urbano -a nivel social, económico, cultural y político- de un modo único.

Un buen ejemplo a nivel europeo es Copenhagen, ganadora del European Green Capital Award otorgado por la Comisión EuropeaUna ciudad sostenible debe tener espacios públicos atractivos y fomentar la movilidad sostenible, inclusiva y saludable. Ciertas políticas potenciales  -como la disminución del uso del coche mediante el aumento del transporte activo y el incremento de espacios verdes- pueden tener un efecto combinado, de modo que no sólo reduzcan la exposición ambiental a la contaminación del aire, el ruido y la temperatura (como por ejemplo las islas de calor), sino que también conlleven un aumento de la actividad física, la exposición a los rayos UV y al contacto social, y contribuyan a reducir el estrés, con lo que se reducirían la morbilidad y la mortalidad prematura. Además, se producirían beneficios adicionales, como la reducción en los niveles de CO2 y la congestión. Ciertamente, la ciudad del futuro debe ser una ciudad verde, una ciudad social, una ciudad activa, una ciudad saludable.

Un buen ejemplo a nivel europeo es Copenhagen. Ganadora del European Green Capital Award (Premio Europeo a la Capital “Verde”) otorgado por la Comisión Europea, la ciudad de Copenhagen ha situado las alianzas entre los sectores público y privado en el centro de su enfoque de la eco-innovación y el empleo sostenible. La ciudad trabaja con empresas, universidades y organizaciones en foros específicos para desarrollar y aplicar el crecimiento verde. Su proyecto North Harbour, por ejemplo, incluirá un “laboratorio Verde” centrado en las eco-tecnologías, un modelo que podrá ser transferido a otros pueblos y ciudades. Dicho modelo de desarrollo económico verde, que se enfrenta a las inquietudes medio ambientales, económicas y sociales, tiene un alto potencial de replicación en la región contigua a la ciudad y en otras regiones más apartadas de ella.

Copenhagen es también, en cierto modo, pionera en el ámbito del transporte, y está decidida a convertirse en la ciudad más adaptada a los ciclistas. Se ha fijado el objetivo de conseguir que el 50% de sus habitantes vayan en bicicleta a su trabajo o colegio en el 2015 (el 35% de las personas iban en bicicleta al trabajo o a la escuela en 2010), lo que contribuiría a que la ciudad lograra su ambicioso reto de ser neutra, en términos de CO2, en el 2025. En términos de rendimiento energético, se estima que el 75% de la reducción en las emisiones de CO2 provendrá de iniciativas relacionadas con el sistema energético de la ciudad, principalmente del aumento en la proporción de energías renovables en la calefacción de los distintos distritos. La ciudad se ha exigido a sí misma el objetivo global de convertirse en la mejor del mundo para los ciclistas. Sin lugar a dudas, un modelo a seguir. 

 

[Mark Nieuwenhuijsen es investigador en CREAL, el centro de Investigación en Epidemiología Ambiental de ISGlobal.]

Que las enfermedades viajan y no entienden de fronteras lo sabemos bien desde el inicio de la humanidad, a cuyo desarrollo —dicho sea de paso— han contribuido de manera decisiva bacterias, virus y parásitos. Lo que sí es nuevo es la rapidez con la que actualmente se difunden y el aumento de su impacto en la población como consecuencia de un crecimiento demográfico imparable y de la concentración cada vez mayor de las personas en grandes núcleos urbanos. A ello se añade otro factor que viaja a todavía mayor velocidad: las noticias, cuyo efecto amplificador aumenta la sensación de proximidad en el tiempo y en el espacio,  potenciando la percepción individual y colectiva de incertidumbre y de riesgo.

La epidemia de ébola es una oportunidad para que los estados y los principales actores internacionales acepten ceder algo de su soberanía para estar a la altura Hacer frente a esta situación requiere de unos mecanismos resolutivos de gobernanza de la salud global, es decir de articulación de las respuestas de los distintos actores públicos y privados ante aquellas enfermedades y riesgos para la salud que requieran una acción transfronteriza efectiva. Ello es aplicable a las numerosas enfermedades que por su distribución tienen, día tras día y de manera silenciosa, un fuerte impacto sobre las desigualdades sociales y geográficas en salud —es el caso de la malaria, el sida y la tuberculosis, y también de las enfermedades tropicales desatendidas, como el Chagas, el dengue o la leishmaniasis. Pero la gobernanza de la salud global también se pone en evidencia en circunstancias como pandemias, epidemias y determinados brotes —verdaderos “incendios de la salud global”— que requieren una respuesta rápida, a menudo en contextos sanitarios y sociales precarios, limitados recursos y con niveles elevados de incertidumbre, como el caso de la actual epidemia de ébola en África occidental.

La lentitud y descoordinación de la respuesta efectiva de la mayoría de los actores globales, OMS, gobiernos estatales, Banco Mundial y organizaciones privadas —con la excepción de algunas ONG—, pone de manifiesto que hay que repensar cómo dar la respuesta adecuada en el momento preciso, articulando liderazgo, conocimiento interdisciplinar y capacidad de actuación multinivel. Entre las propuestas a considerar destacan:

  • 1. Reconocer el rol de liderazgo —no sólo técnico, sino también político— de la OMS en situaciones de emergencia global para la salud, algo que solo recoge parcialmente su actual Marco de Respuesta a Emergencias
  • 2. Organizar y entrenar una fuerza internacional permanente de “cascos blancos”, de naturaleza civil e integrada por profesionales sanitarios y de apoyo técnico —una propuesta que hizo ya hace un par de meses el Secretario General de Naciones Unidas y que no parece despertar mucha respuesta—, con apoyo efectivo de los gobiernos de todos los países y en colaboración con las organizaciones pre-existentes en el terreno
  • 3. Articular un fondo permanente de financiación de la respuesta ante emergencias de salud global, no solo centrado en la respuesta a corto plazo, sino también en la reconstrucción y fortalecimiento de los sistemas de salud, una vez superada la fase más aguda,  en línea con lo expresado por el Presidente del Banco Mundial hace un mes
  • 4. Promover un compromiso de los principales financiadores públicos y privados de la investigación y la innovación —tanto básica, como clínica y de salud pública— para incluir la preparación ante las emergencias de salud global entre sus principales prioridades

Aunque fortalecer la capacidad global de “apagar incendios” no debe minimizar la prioridad de disponer de sistemas de salud resolutivos, sostenibles y equitativos, la epidemia de ébola es una oportunidad para que los estados y los principales actores internacionales acepten ceder algo de su soberanía para estar a la altura de las exigencias del esfuerzo compartido que se requiere, promoviendo una cooperación cosmopolita, en lugar de la acción de política interna y de cortas miras. A su vez, la OMS precisa ganar en agilidad y capacidad de respuesta, minimizando burocracias innecesarias y contraproducentes. Y es a la sociedad civil, especialmente la ciudadanía de los países más ricos, a quién corresponde movilizarse para propiciar estos cambios deseados en la gobernanza de la salud global, contribuyendo entre todos a la equidad, al desarrollo y a la seguridad.

Our Global Presence

  • Morocco

    Morocco

    Our focus is to improve maternal, newborn and reproductive health through research and education.

  • Bolivia

    Bolivia

    We fight Chagas disease.

  • Mozambique

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    We work with CISM to build their research capacity and improve the health of the community they serve.

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